La yegua argentina acaba de parir una hembra por Empire Maker y ya fue servida por Uncle Mo

Hasta hace muy poquito todos disfrutábamos de la generosidad competitiva de Doña Bruja, sin dudas, una de las mejores yeguas producidas por la hípica argentina en los años recientes. Consagrada en nuestras pistas, donde se consagró como número uno en 2016, defendió con calidad y corazón luego la bandera y el prestigio albiceleste en los Estados Unidos, donde si no consiguió ganar un G1 fue porque la suerte le fue esquiva.

Por estas horas, la hija de Storm Embrujado y This Is Crazy (Nureyev) disfruta de su faceta de mamá en el Greenfields Farms, en Lexington, Kentucky, donde acaba de dar a luz una potranca de ensueño y que forma parte de la última camada del cotizado Empire Maker (Unbridled). 

“La potranca es espectacular, mucho más por ser primeriza. Físicamente es muy buena, correcta, linda de cabeza. Poco más se puede pedir; además, la yegua está bárbara, no sintió el parto. Ideal”, cuenta desde el norte Ignacio Correas (h.), que estuvo a cargo de la preparación de la campeona allí, siguiendo el trabajo que comenzó Agustín Pavlovsky en nuestro país.

Ganadora de la Copa de Plata (G1) en San Isidro y del Mint Julep Handicap (G3), del Modesty Handicap (G1) y del Endeavour Stakes (G1) en las tierras del Tío Sam, Dona Bruja fue servida el lunes último por el excelente Uncle Mo (Indian Charlie) en el Ashford Stud, y ahora habrá que esperar si queda preñada o hay que repetir el salto.

Sobre la elección del padrillo para servir a Dona Bruja, que mejor que la palabra de Iván Gasparotto, su propietario y criador y un verdadero fanático de la genética. Estudioso por demás, el querido brasileño cuenta: “Uncle Mo tiene un inbreeding 5×5 en Northern Dancer, al igual que Nyquist, hasta el momento, su mejor hijo; pero además tiene algo para mí raro y que es un linebreeding pues Nogara (Havresa) aparece con 3 líneas: Nearco (Pharos), Niccolo Dellarca (Coronach) y Nervesa (Ortello). Dona Bruja, en tanto, tiene muchas hembras en su pedigree con Factor Rasmussen, con 5 de ellas presentando el Double Copy Mare (DCM); en su linebreeding me gustan sus 8 líneas en Phalaris (Polymelus) y 3 de Mumtaz Mahal (The Tetrarch), que son sinónimo de velocidad, y las de de Blandford (Swynford), que evidencian clasisimo. Tanto Uncle Mo como Dona Bruja fueron milleros estirados y, para mí, la carrera más difícil es la de la milla, porque hay que tener velocidad, pero también algo de stamina. El cruzamiento hasta la quinta generación es 5×4 Northern Dancer, por lo tanto, sigo algo que la propia ‘Bruja’ me enseñó. De todas formas, la matemática cuando está bien hecha es 100 por ciento efectiva, en la genética es otra cosa. Veremos cómo sale…”, remata Gasparotto, con un toque de humor tras un análisis bien técnico.