La hija de Il Campione del Stud-Haras San Benito abrió el doblete de G1 del entrenador Carlos D. Etchechoury

En una temporada formidable de sus reservados, el Haras San Benito volvió a la escena máxima con el estupendo y promisorio triunfo que consiguió su potranca Doña Yerba en el Gran Premio 1000 Guineas (G1-1600 m, césped), parte del doblete de máxima escala que conformó durante la tarde de sábado el Hipódromo de San Isidro.

Ganando clásicos casi todas las semanas, con cartas bien variadas en materia de distancia, pista o hipódromos, la divisa de Andrés Basombrío gritó fuerte con la hija de Il Campione, que se sacó de encima una prolongada reprise (casi cinco meses…) ratificando todo lo bueno que había mostrado cuando en su segunda salida salió de perdedora en esta cancha y por 7 cuerpos.

En una carrera pareja en la previa, la zaina que llevó a William Pereyra en sus riendas puso la cuota diferente, construyendo su conquista corriendo de atropellada mientras Lindaflor La Violeta (Most Improved) hacía el gasto adelante presionada siempre.

Una vez en el derecho, con la liberta de la mitad de la pista de su lado, Doña Yerba arrancó con mucha fuerza y pasó de largo a Rihallah (Cityscape), que había tomado la posta al frente por unos segundos, rematando plena de potencia hasta sacarle 3 1/2 cuerpos de la brasileña Million Reasons (Agnes Gold) que descontó y con su arrime avisó que en mayores distancias será durísima. A 1 largo más, la favorita Rihallah conservó la tercera colocación, todo tras una marca de 1m35s7/100, 1s6/100 más rápido con respecto a lo que emplearía luego Jazz Seiver (Super Saver) para llevarse las 2000 Guineas (G1).

Segunda cría de Doña Joyita (Orpen), una hermana de la malograda G1 Doña Joya (Jump Start) y de la titular de G3 Doña Jalea (Orpen), Doña Yerba tomó el liderazgo entre las potrancas que actúan en la grama de San Isidro y dejó abierta la puerta para un posible intento en el Gran Premio Polla de Potrancas (G1) porteño.

Párrafo aparte para el estupendo entrenador Carlos D. Etchechoury, que se llevó los dos G1 de la tarde norteña en una cosecha que, a esta altura, ya no sorprende a nadie…