El hijo de Fortify cambió césped por arena y bajó en la distancia para afirmarse al tope entre los fondistas ganando de forma brillante el Gran Premio Estrellas Classic (G1), en Palermo

Durazzo es un caballo sensacional, sin techo, una verdadera Estrella que, aún consagrada, todavía parece estar en formación, en crecimiento, delineando un perfil de crack y mostrando una solvencia que hacía un tiempo no se veía.

Ya sea en el césped como en la arena, las carreras de 2000 metros o más en Argentina tiene un dueño absoluto en el hijo de Fortify, que después de tocar el cielo con las manos ganando sobre el verde de San Isidro el Gran Premio 25 de Mayo, extendió sus dominios a la tierra de Palermo, donde este sábado superó todos los escollos para quedarse con el Classic (G1-2000 m), la prueba insignia de la serie organizada desde hacer 32 años por la Fundación Equina Argentina.

Bajando desde la milla y media a los dos kilómetros, y haciendo su debut absoluto en la arena, Durazzo mostró toda su clase para dejar en claro quien manda, siendo protagonista desde temprano y derrotando a un grupo de rivales calificado, lo mejor a disposición.

Con Francisco Leandro volviendo a su silla, podía pensarse que al zaino que tan bien prepara y mantiene Rubén Alejandro Quiroga le costaría entrar en ritmo, más veloz en este tiro que en los que venía de correr, pero eso nunca sucedió. Ya desde el opuesto empezó a encimar mientras Nievre (Catcher In the Rye) marcaba el paso, poniéndole el cuchillo al puntero ni bien llegó la recta final.

Lo despachó rápido y después llegó la hora de mantenerse, y allí quizás sea donde la confianza de su gente se sintió “más´ cómoda”. Tendido, sino lo pasaban de largo en el envión, luego sería más complicado; y así pasó. Lo atacó Kodiak Boy (Treasure Beach) y también Pepe Joy (Fortify), que no lograrían quebrarlo, dejándole la cuadra final para lucirse.

Parejo, impasable, Durazzo marcó 1 cuerpo de ventaja sobre Kodiak Boy, con Pepe Joy en tercero a otros 3 y apenas la cabeza por sobre Nievre, con el resto ya en otra cosa y Shy Friend (Equal Stripes) aflojando mucho más rápido de lo previsto hasta terminar anteúltimo, todo en una marca de 2m74/100 en una cancha no tan voladora.

En la muy generosa ganadora de G1 Dale Lunfa (Dalhart), que ya había producido otros 10 hijos ganadores, muchos de varias, Durazzo llegó a su cuarta victoria consecutiva, cerrando de la mejor forma posible el primer semestre y compartiendo la posición como mejor potrillo de su camada con Irwin (Seek Again), por estos días alistándose en el stud de Ricardo Cardón para volver al ruedo.

Será este una de los adversarios a enfrentar por este Durazzo que asumió todos los riesgos en el Classic de las Estrellas para cosechar los mejores dividendos posibles, y que ahora, casi con seguridad, volverá al césped de San Isidro para encarar el camino que lo lleve hacia los grandes premios Copa de Oro (G1) y Carlos Pellegrini (G1).

Las Estrellas 22 encontraron en Durazzo a un caballo maduro, pero, da la impresión, todavía con mucho por dar y crecer, que hace parecer todo sencillo y que no se achica ante ningún desafío, volviéndole a dar volúmen a una categoría como la de los fondistas que había quedado casi desnuda, pero que de aquí en adelante tendrá mucho por decir con su figura al tope y varias reapariciones esperadas.