En un mano a mano al que le sobró todo, la hija de Il Campione volvió arriba para llevarse su segunda victoria de G1

Por Diego H. Mitagstein

El final del Gran Premio Copa de Plata – Arquitecto Roberto Vázquez Mansilla (G1-2000 m, césped), del sábado en el Hipódromo de San Isidro, fue apoteótico, impresionante, conmovedor, respondiendo a las enormes expectativas que había generado una de las mejores ediciones que se recuerden en la historia del también llamado Pellegrini de las Yeguas.

Valió la pena disfrutarlo, sufrir el calor y la humedad agobiantes que rodearon el ambiente, encontrando en los corazones de Edict y Hawaiian Love el resumen perfecto del turf, la emoción de un deporte único y maravilloso, de modos quizás antiguos, pero que no pierde la magia jamás.

La copa, la alegría y los 18.000.000 de pesos fueron para Edict, que por medio pescuezo superó a una rival que de valiente lo tuvo todo, pero cuando el agua baje, la parcialidad de la segunda sacará como balance que fue casi como ganar.

Fue un mano a mano inolvidable desde la partida y hasta el disco entre la notable potranca de Triple Alliance y la ascendente yegua del Stud Montiel, que tuvo la moneda flotando en el aire por un buen rato, pues al promediar el derecho Hawaiian Love sacó ventajas y amagó con llevarse todo.

Pero por dentro, el lugar más incómodo, Edict sacó garra con las energías casi agotadas, Juan Cruz Villagra la ayudó con rigor y arriba volvió, haciendo pesar los 5 kilos de ventaja por su condición de 3 años y el alargue de distancia para su escolta, que en apenas unas semanas pasó de la milla a dos kilómetros bravísimos.

A 1 cuerpo, la brasileña Mysterious Way (Agnes Gold) fue tercera en gran labor, pues no encontró un ritmo tan rápido como el que necesita para sacar provecho de su atropellada, misma circunstancia que le sacó algo de protagonismo a la notable Madonna Benois (Angiolo), de todas formas, cuarta a sólo el pescuezo.

En el lado del debe quedaron Nanda Dea (Fortify) y Romance Sea (Seahenge). La primera, favorita en las apuestas, no fue ni la sombra de la que se vio impactante al superar a los machos en el Gran Premio San Isidro (G1), quizás con la distancia como un límite; la potranca, en tanto, tampoco pudo aparecer fuerte como cuando su victoria en el Selección (G1), con el césped como una novedad que no pareció convencerla.

En Stormy Valery (Bernstein), Edict abrió el doblete tremendo del padrillo Il Campione -que luego se llevaría el Pellegrini (G1) con El Encinal- y ratificó su liderazgo en la grama, esa donde venía de alcanzar una resonante victoria en el Gran Premio Enrique Acebal (G1) tras una gestión notable la tarde de la Polla de Potrancas (G1) porteña.

Hawaiian Love perdió por nada, pero corrió fantástico. Ojalá haya una revancha, sería imperdible.