Ya recuperado de una lesión en su rodilla izquierda, el profesional aspira a volver a los primeros planos durante esta temporada; es la nueva monta oficial del Haras La Providencia

Por Diego H. Mitagstein

Luce sereno Eduardo Ortega Pavón, con un semblante distinto después de tomarse vacaciones con la familia y viajar a Paraguay para visitar a los suyos, esos que no veía hace mucho tiempo. No fue un año fácil el 2023 para él, más allá de que su triunfo con El Encinal (Il Campione) en el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1), curó todas las heridas. Renovado, afronta con enormes expectativa la temporada que recién comienza, y, con el marco de una entrevista exclusiva con Turf Diario TV, cuenta que acaba de ponerse de acuerdo para ser el jockey oficial del Haras La Providencia, sin dudas, una de las caballerizas más importantes del país.

“No tuve un buen año, pero la rodilla tuvo mucho que ver. En febrero me golpée y el día del Nacional me lesioné de nuevo en el mismo lugar y eso me complicó. Me caí trabajando en el Campo 2 y me lastimé un ligamento interno; los estudios decían que me tenían que operar, pero recuperé y volví. No estaba con los 10 puntos, pero mejoraba, y en Palermo después de una de las pruebas previas al Nacional la yegua que montaba se asustó con el dron que nos pasó muy cerca y me tiró. Pude volver sólo 15 días antes del Pellegrini y por suerte pude cerrar ganando lo más importante que se puede ganar. Después me tomé unos 20 días y ahora estoy listo para volver. Me siento pleno, estoy sin dolor y quiero recuperar el lugar que supe tener hace algunos años”, cuenta locuaz y entusiasmado.

En el repaso de su segunda conquista en el Pellegrini, reconoce: “Con El Encinal tuve suerte porque me llamaron porque iba liviano. Hice mucho esfuerzo para llegar bien y las cosas se dieron. Maxi (Reigert, su agente) hizo ese trato porque no tenía montas para la carrera, y era un potrillo con muchas posibilidades, que había llegado muy cerquita en el Jockey Club. Querían que diera el peso y les dije que así iba a ser, y fue. Valió la pena todo el esfuerzo”.

Para Ortega Pavón hay una ilusión, más allá de que mucha agua deba correr abajo del puente, pues el alazán del Stud Doña Pancha está clasificado para correr el Breeders’ Cup Turf, a fin de año en Del Mar, California, y está en los planes asumir el reto. “Ojalá que decidan llevarme si corren, sería una experiencia tremenda. Hablamos con el propietario y el entrenador, aunque falta mucho y no hay nada decidido. Nunca tuve la chance de competir en los Estados Unidos, y mucha gente siempre me dice que soy un jockey ideal por cómo son las carreras allá, aunque para ir necesito el respaldo de gente que me confíe caballos; y claro que iría”.

Como se dijo, tras sus vacaciones, el jockey está otra vez a full: “Arranqué a correr hace poco más de una semana y me siento bárbaro. Volví como nuevo, no me duele la rodilla ni montando ni cuando troto, que suelo dar 2 vueltas al hipódromo todos los días”, confirma.

Ortega Pavón tuvo sus inicios en Paraguay, una hípica menor en Sudamérica, pero que ha tenido ya varios jockeys sobresalientes. El mismo da la explicaci´´ón del caso: “Hay muy buenos jockeys allá. Candelario Cáceres, Ramón Acuña Candia, Carlos Alcaraz… Nosotros no teníamos escuela, pero ahora sí, con Wilson Valverde, un peruano, a la cabeza. Teníamos que estar 6 meses vareando con 4 cuidadores y te daban la patente si te venían bien. En 2000 arranqué allá, pero en 2002 me vine a Buenos Aires y por problemas de papeles no me pude quedar. Regresé a casa y en 2006 otra vez emprendí camino a Buenos Aires y como la edad no me daba para entrar en la escuela me fui a Rosario con Daniel Cima, que me ayudó en todo.

“El Doctor Vicente Zaputo me trajo y me dio la posibilidad de competir acá con los jockeys grandes. Salió todo muy bien, y fue muy importante que me dí cuenta que podía hacerlo, porque había grandes jinetes en ese tiempo, y que después se fueron renovando. La mayoría de los destacados eran extranjeros, pero ahora hay una camada de argentinos muy potentes, muy buenos. Antes mis colegas eran dificilísimos, porque siempre sobran los buenos; Falero, Julio Méndez, Altair, Noriega, eran 10 jockeys de primera, y ahora hay 7 u 8 jinetes excelentes y muy jóvenes, profesionales. Era bravos los de antes y son competitivos los de ahora”.

Si hubo algo que Eduardo Ortega Pavón hizo fue mejorar su estilo. Antes muy pegador, su forma de correr varió y él mismo reconoce que fue para mejor en materia de resultados:”Mejoré un montón. Me acostumbré mucho a las rectas cortas. Remataba antes y pegaba demasiado, y creía que el caballo rendía más; pero era al revés. Mirando a los buenos fui aprendiendo, y ahora uso más la cabeza que la fuerza. Con la reglamentación nueva de que no se puede castigar de más me amoldé; pego menos que antes y me dio excelentes resultados. Me decían que el primer suspendido iba a ser yo, por mi estilo, pero no pasó”, cuenta entre sonrisas.

Sobre cómo enfrenta el futuro, y su nuevo acuerdo con La Providencia, da detalles: “La lesión me sacó varias de las montas que tenía antes, pero estoy trabajando con buenos cuidadores de nuevo y eso me va a ayudar a volver al lugar que quiero. Le monto a Nicolás y Enrique Martín Ferro, a Guillermo Frenkel Santillán, a Carlos Cardón, estoy volviendo con Alfredo Gaitán Dassié y ahora como monta de La Providencia se me da una muy linda oportunidad, con una chaquetilla bien ganadora. Antes de irme de vacaciones se contactaron y cuando volví cerramos todo junto con Maxi y no puedo más que tener grandes expectativas. Oscar López, el manager, Pedro Nickel, José Luiz Correa Aranha, con todos hay y hubo buena química y ahora es tiempo de trabajar firme para obtener los mejores resultados posibles”.

La charla avanza y va llegando el momento del cierre, y Eduardo Ortega Pavón luce firme en sus palabras: “Los cuidadores con los que estoy trabajando son de muy alto nivel y me pone muy contento que sigan confiando en mí y darme el respaldo que necesito. Estoy trabajando a full y estoy trabajando para recuperar lo que antes tenía, como en 2016, 2017 ó 2018, ese es mi objetivo. Me estoy preparando para tener un gran año, vengo con todo, quiero trabajar más de lo que lo hice antes, y tener otra vez ese lugar importante que supe tener. Fueron 2 años difíciles por distintas razones, pero soy jóven, tengo 38 años y estoy seguro que en 2024 me va a ir mucho mejor”.