En su regreso a la hípica argentina luego de poco más de 3 años actuando en Monterrico, venció con Soviet Council (foto) y Ronaldinho

Por Néstor Obregón Rossi

Un retorno mucho más que auspicioso. Alentador. Magistral. Edwin Talaverano regresó por la puerta grande y en el recinto de Palermo y se reencontró con el hípico argentino ganando dos carreras en la tarde del lunes. Había firmado tres y en la restante quedó en cuarta posición, peleando la carrera hasta la cuadra final. Un fenómeno.

Su figura no pasó desapercibida. Los contados propietarios y preparadores que asistieron al coloso de la Avenida del Libertador -que opera con restricciones de público en las tribunas- lo fueron saludando minutos antes de su ingreso a la pista sobre la montura de Soviet Council (Pure Prize) en el Premio Inca Soleada (1800 m). “Esta es mi segunda casa. Ya estoy de vuelta acá, ya conozco las costumbres. Además me han recibido muy bien”, comentó al pasar. “Palermo está lindo. Está igualito, solo que falta público”, añadió sobre el hipódromo donde había corrido por última vez el 26 de diciembre del 2015, poco antes de emprender retorno a su Lima natal.

Pero el retorno debía ser a lo “Tala”. El talentoso jockey deleitó con una faena sensacional sobre su conducido, persiguiendo inicialmente a los punteros Incásico Ray (Catccher In The Rye) y Lucky King (Charles King). Pero en los 1.400 metros, Talaverano ya se había puesto en persecución del puntero y en el poste de los 1000 ya estaba emparejando la línea, siempre por fuera, libre y quieto, sin hacer correr a su conducido. 

Girando el codo, ya era Soviet Council y Talaverano los que estaban dominando la carrera. Fue cuando apareció El Distante (Wood Be Willing) para comprometer sus aspiraciones. Pero ahí salió a relucir la calidad del “Chico Maravilla”. Edwin puso la fusta en la diestra para empezar a ordenar a su conducido, sin dejar de hacer poesía con ese estilo de mover las riendas y mantener controlado a su oponente. Al final, en la última cuadra, un oportuno cambio de fusta a la izquierda le permitió asegurar el triunfo de su conducido por pescuezo de ventaja y en 1m45s65/100 para la distancia.

Los aplausos fueron merecidos para la faena. Pero todavía faltaba más. En su siguiente actuación, en la octava, debía hacer crecer a un caballo como Ronaldinho (Roman Ruler) en medio de una carrera difícil. Talaverano hizo parecerla todo lo contrario en el Premio Escolástica (1200 m).

Lo sacó rápido desde la gatera y aunque desde el inicio tuvo la presión de Adeem (Asiatic Boy), le construyó un muro toda la carrera, aguantándolo desde los 1000 finales y hasta pasada la meta. Aunque a 300 de la meta parecía que su oponente lo doblegaba, Talaverano usó todos sus recursos para aguantar la carga y lanzar a su conducido hacia la victoria, con un cuerpo de separación y en 1m11s95/100 para la distancia.

Con todo eso ya no se podía pedir más, aunque quedaba una monta. La de Silver Vision (Violence) en la undécima de la programación. Aquí chocó en el palo, pero la emoción también cuenta. Vino prendido desde la partida y gran parte de la recta final estuvo peleando la victoria hasta que el gran favorito Solo Candombe (Winning Prize) terminó echando encima su superioridad para ganar por 1 1/2 cuerpos esta carrera, dejando al de Talaverano en una cuarta posición, aunque no muy lejos.

Edwin descansará ahora unos días, ya que no tiene montas confirmadas para las siguientes fechas. Sin embargo, el jockey no está impedido de firmar por otros studs, además de Las Canarias, el que lo tiene contratado, por lo que una nueva actuación de “Win” en los siguientes días se va cayendo de madura.

Volvió Talaverano y volvió su calidad sin emparde para montar un SPC. El turf argentino puede disfrutar otra vez de un maestro.