Llega una vez más la gran fiesta de cada temporada en el Hipódromo de Maroñas, con la despedida de Pablo Falero como momento histórico

MONTEVIDEO, Uruguay (De un enviado especial).- Cuando los chicos se despiertan el 6 de enero corren desesperados a buscar los regalos que los Reyes Magos dejaron en sus zapatitos, previo “trato” con pasto y agua para los agotados camellos de Melchor, Gaspar y Baltazar. Cuando el burrero se despierta el 6 de enero de este lado del Río estira la mano y golpea en la mesita de luz hasta encontrar el programa del Gran Premio José Pedro Ramírez (G1-2400 m, arena), la carrera más importante de cada temporada para la apasionada hípica charrúa.

Si la “Invasor” no está, el infarto es una posibilidad; pero cuando los dedos sienten el papel, todo tiende a tranquilizarse, sin necesidad de Clonazepam. Aquí no hay “forraje” de por medio, sino ilusión, mucha ilusión en una de las fechas más convocantes del calendario hípico mundial; la primera gran fiesta siempre.

El que se vivirá esa tarde no será un Ramírez más. Involucrará muchísimo sentimiento ante el retiro definitivo de Pablo Gustavo Falero, que luego de despedirse en San Isidro y en Palermo, volverá hoy al hipódromo que lo vio hacerse gigante para saludar por última vez a la afición que lo ama y que lo tiene como no de sus máximos ídolos históricos.

Tendrá su homenaje el jockey, que además intentará irse con la gloria en la mano desde las riendas de Olympic Harvard (Drosselmeyer), uno de los grandes candidatos después de hilvanar triunfos en el Clásico Las Piedras y en los grandes premios de Honor y Comparación (G2).

El Ramírez versión 2020 pinta como una carrera sensacional, quizás la más competitiva en mucho tiempo. Así como Falero y Olympic Harvard pueden ganar, hay al menos otros 10 ejemplares con oportunidad primaria, como, por ejemplo, los potrillos Miltitoplp (Escolaso), el ganador del Gran Premio Nacional (G1), y Ajuste Fiscal (Ioya Bigtime), que antes de llegar tercero en el Derby se había alzado con la Polla (G1) y el Jockey Club (G1).

Los locales tienen una amenaza gigante en el brasileño Keep Down (Amigoni), el mejor potrillo en la arena de Cidade Jardim y que no rindió cuando cambió al césped para enfrentar a Nao Da Mais (T.H. Approval) en el Derby Paulista (G1). Advierten los verdeamarelhos que puede tomar la punta y disparar, tal como lo hizo aquél para vencer en el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1) argentino.

Bobby Q. (Shanghai Bobby) fue protagonista de la división toda la temporada, y en su entorno “les gusta en fija”. Y también ofrecen respaldo desde las tabuladas Cerro Largo (Drosselmeyer), Great Spirit (Drosselmeyer), el argentino Card Day (Harlan’s Holiday) y Negrone (Ioya Bigtime).

Desde el Campo 2 de San Isidro viajó Little Vicky (T.H. Approval), que fue sólo décimo cuarto en el mencionado Pellegrini, pero que antes había terminado como brillante escolta de Solo Un Momento (Orpen) en el Gran Premio Dardo Rocha (G1) platense.

Y sobre la fe en el ascendente potrillo Cap Bon (Posse), gran protagonista de la Triple Corona y que espera su momento de gloria.

Diego H. Mitagstein