El turf argentino conoce de memoria el diagnóstico, y hoy por hoy necesita soluciones por parte del Estado para su regreso con protocolo y una total reconvención de la actividad puertas adentro

El turf argentino atraviesa por uno de los momentos más delicados de toda su historia. Enmarcado en la pandemia que no perdona, lleva cinco meses sin carreras (el máximo a nivel mundial en esta coyuntura) y, lo que es mucho más preocupante, sin un panorama siquiera nublado por delante. El fin de semana, para colmo, el signo de interrogación se hizo aún más grande después de la participación de Maria Teresa García, Ministra de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, en una charla que se ofreció por Zoom y de la que también tomaron parte Victoria Pueyrredón, Juan Cruz Ramallo y Ezequiel Valle, actores importantes del quehacer hípico nacional.

Concretamente, palabras más, palabras menos, el turf deberá esperar unas cuántas semanas más para tener una ilusión de poder volver a rodar en el ámbito bonaerense, más allá de que la propia García había propiciado un posible retorno para el mes de agosto cuando existió la famosa reunión entre algunos representantes de la actividad y el Gobierno.

La exposición de la Ministra giró bastante alrededor de las explicaciones por la situación epidemiológica y además remarcó la “preocupación del Gobierno por el momento por el que atraviesa el turf”, aunque su palabra sonó más a una frase de compromiso que a un verdadero interés por solucionar la coyuntura.

Hubiera sido ideal conocer porqué, por ejemplo, los hipódromos pueden moverse casi con totalidad normalidad por las mañanas y no organizar competencias vespertinas, siendo que las carreras en sí son de muchísimo menor riesgo que los trabajos, por la simple razón de movilizar muchísima menos gente y caballos y, además, contando con la posibilidad de recibir apuestas en agencias, telefónicas y online, como bien permite la Ley en vigencia.

El turf conoce su diagnóstico mejor que nadie, incluso, sabe perfectamente qué hacer para cambiar el rumbo, más allá de que en la práctica no tome los pasos lógicos para concretar una aspiración de tener un paradigma diferente al arcaico que rige actualmente.

La actividad de las carreras de caballos y sus más de 80.000 fuentes de trabajo en juego no necesita sermones y panoramas, está desesperada por soluciones, esas que desde la provincia no llegan más allá del “compromiso” que se asumió en su momento y que se ratificó cuando el último cambio de mando en el Estado.

García fue, afortunadamente, bandera en el acompañamiento del ahora oficialismo cuando la por entonces Gobernadora María Eugenia Vidal intentó dar de baja el fondo de reparación, ese que, paradójicamente, ahora el partido de la ministra liquida en cuentagotas, incluso, adeudando todavía alrededor de 500 millones de pesos dispersados en premios durante la actual gestión. No parece razonable, pero es la realidad, más allá del momento catastrófico desde lo económico que cursa la Argentina.

El turf bonaerense seguirá parado, sin fecha de reinicio. Es más, la jornada que el Hipódromo de Azul había planeado para el 16 del corriente es un hecho que no podrá realizarse.

Otro punto que hubiera sido interesante de conocer es porqué la Lotería de la Provincia y su Director de Hipódromos no bregan a favor de la actividad. En un panorama lógico serían ellos los responsables de propiciar un crecimiento de una industria tan potente, generadora de tanta mano de obra y que, aún con el freno de mano puesto hace años, se mantiene como líder a nivel mundial. Dentro de nuestro propio mundo hay muchísima gente capaz que podría dar una mano a quienes ocupan esos cargos ante su falta de conocimiento del metier.

Decíamos que el turf no necesita diagnósticos, sino soluciones. Y, por ese camino, a continuación se ofrece un abanico de cuestiones que podrían cambiar la actualidad y el futuro de las carreras de caballos en la Argentina, proyectándolas hacia un firmamento diferente, que se aleje de los sufrimientos y permita soñar con un plan de desarrollo a largo plazo.

1) Implementación de las apuestas online.

2) Reducir la quita sobre las apuestas aspirando a mejorar los pools.

3) Combatir de forma evidente el juego clandestino, uno de los más grandes enemigos del totalizador.

4) Propiciar una legislación a nivel nacional sobre el turf y las apuestas hípicas.

5) Trabajar sobre un Plan Nacional de Desarrollo del Turf del Interior, con la oficialización de sus carreras, la posibilidad de sumarse al sistema de apuestas nacional.

6) Baja y quita del IVA en la primera compra del SPC.

7) Creación de un ente gubernamental donde los hipódromos sean parte de una mesa construída por la hípica en su conjunto.

8) Apoyo económico a la industria para poder desgrabar impuestos, conseguir créditos blandos para inversiones en vientres, padrillos, instalaciones, lo que culminaría en una mayor masa de empleos.

9) Revisión de los convenios laborales e impositivos que permitan encontrar una actividad sustentable y en blanco.

10) Ingreso del coomingle en la industria hípica

11) Reciprocidad en el juego con el exterior (simulcasting), con la obligatoriedad de volcar un mínimo del 15 por ciento de lo recaudado a premios por parte de los hipódromos.

12) Trabajar sobre nuevas programaciones, modernas, con la inclusión de las carreras de reclamo, allowances y todas aquellas que permitan una nueva gama de posibilidades a propietarios y profesionales.

13) Revisar el Reglamento General de Carreras para su actualización.

14) Creación de un Tribunal de Justicia Hípica que trabaje para todos los hipódromos ocupándose de distanciamientos, doping, etc.

Se ha dicho que en provincia el panorama no es favorable, pero, ¿qué ocurre en Palermo? Se sabe que la Lotería de la Ciudad no ha contestado siquiera los pedidos realizados por el hipódromo, ni siquiera el protocolo que fue presentado hace meses está aprobado.

Pero una luz de esperanza nació al conocerse un audio en el que se menciona que el turf podría entrar en la próxima fase de apertura de la cuarentena en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, acompañando al tenis y al golf, cuyo regreso fue diferido por “órdenes” superiores, cuando estaba previsto hoy ya pudieran realizarse esas actividades.

Si se autorizara la actividad hípica sin público, ¿volverían las carreras? También tendrá muchísimo peso que Palermo consiga la habilitación del juego online por parte de su ente de contralor, sobre los que algunos se animan a augurar un final de la historia feliz, aunque la imagen actual no entusiasme.

Y después habrá que superar, casi con seguridad, otro tipo de palos en la rueda que pondrán desde adentro. No es precisamente un camino de rosas.

Camino a los 5 meses con las gateras cerradas, el turf naufraga entre la poca recepción a nivel gubernamental, los vaivenes de una pandemia que se estira y se estira propiciando un escenario tenebroso para lo que viene y la falta de concresión en los hechos de la palabra dada.

Se argumenta que el Covid-19 es lo más relevante, la prioridad máxima, pero está claro que el Estado es lo suficientemente grande como para que aquellos que tienen que trabajar porque la hípica pueda seguir pensando en positivo se ocupen de ella. 

No habrá que quedarse sólo con el apoyo externo, desde adentro el trabajo es muchísimo y, sería ideal, se encare de una vez por todas contemplando a todos los sectores involucrados y no sólo dándoles un papel cuando las papas queman para que luego la historia continúe como siempre.

Cuando el episodio de la Ley con María Eugenia Vidal el turf se unió, se creyó que algo cambiaría pero cuando todo retomó su cauce y la cruzada por los fondos se cayó todo continuó como si nada. Las grandes crisis acercan posibilidades, pero esas posibilidades deben ser aprovechadas al máximo para que en el futuro no se vuelva a caer adentro de un pozo del que cada vez es más complicado salir.

El Estado tiene la obligación de actuar y cumplir su palabra. El turf de sentarse para buscar una salida definitiva y positiva al cuento.

Diego H. Mitagstein