El ganador del Gran Premio Polla de Potrillos (G1) de 2023 volvió al ruedo y superó por el pescuezo a un rival que va a mayores

El Premio Académico y sus 1800 metros de arena dejaron dos datos importantísimos a futuro: El Kodigo está de regreso y listo para tener una mejor temporada todavía que el 2023 que lo vio ganar el Gran Premio de Potrillos (G1), y Mezzopiano va a ser otro ejemplar que seguramente dará que hablar en las carreras buenas.

La enorme expectativa que despertó la mejor condicional del día en el Hipódromo Argentino de Palermo, donde se midieron 3 años titulares de 1 ó 2 victorias, entregó un  espectáculo formidable, a la altura de lo que se esperaba, haciendo vibrar las tribunas.

Inactivo desde que en noviembre escoltó a Ever Daddy (Daddy Long Legs) en el Gran Premio Nacional (G1), El Kodigo regresó intacto, aunque le costó bastante trabajo deshacerse de un adversario que vendió caro su invicto, protagonizando ambos un final que se terminó definiendo con apenas el pescuezo de ventaja en favor del gran favorito, con el resto cruzando a 6 cuerpos, en otra carrera…

Hubo cuestiones que fueron decisivas. Por un lado, claro, el mayor roce del ganador, que también había sido quinto en el Gran Premio Jockey Club (G1), completando una Triple Corona estupenda; pero también que Mezzopiano no pudo ser montado por Francisco Leandro, su jockey en ambas victorias -accidentado más temprano- y que venía de distancias inferiores y nunca pudo relajarse, todo lo contrario, en el opuesto Francisco Lavigna, reemplazando al brasileño, debió ceder un poco para no desgastarlo teniendo.

Calvente, en tanto, traía manso y esperando al Equal Stripes de Juan Antonio, aguardando la recta para pedirle esa aceleración que ya todos le conocían. Cuando llegó el tramo final, dominó temprano el favorito, pero por dentro y bastante ajustado Mezzopiano se resistió con clase, haciendo que El Kodigo debiea gastar algo más de energías para vencer, aunque arriba ganó con suficiencia.

Preparado por Juan Saldivia y Roberto Pellegatta, El Kodigo sumó más puntos a su favor con ese tiempo impresionante de 1m45s45/100 en que se clavó el siempre sospechado reloj de Palermo. Pudo haber alguna diferencia con la realidad, pero que los dos protagonistas corrieron fuerte de los 400 metros al disco le quedó claro a todo el mundo. 

Un carrerón y dos nombres para disfrutar a futuro en los clásicos.