Como se había avisado, la Asociación Unificada de Jockeys y Cuidadores local realizó un paro en reclamo por el atraso recurrente en el pago de los premios

La temporada 2024 tuvo este martes el peor comienzo que se recuerde en mucho tiempo. Quizás desde los tiempos de la epizootia, allá por mediados de los ’80, el turf no arrancaba corriendo; pues bien, eso fue lo que sucedió en el Hipódromo de La Plata, donde la reunión se suspendió debido al anticipado paro decretado por la Asociación Unificada de Jockeys y Entrenadores local.

Hacía varios días se había anunciado la medida, solicitando el pago en término de los premios, pero la Administración comandada por Mariano Cowen sólo decidió suspender la fecha oficialmente una vez que se superó el horario de las 16 previsto para la largada de la primera competencia, aunque muchos previeron lo que iba a suceder y no movilizaron sus caballos.

El Bosque, lamentablemente, se transformó en un gran problema para la hípica nacional, y atraviesa uno de sus peores momentos desde que la Lotería provincial se hizo cargo. Allí el turf y los caballos pasaron a segundo plano y cuando todo tendría que ser color de rosa, ante la enorme cantidad de dinero que le corresponde por el fondo de reparación, no sucede, pues mucha de esa plata ni siquiera llega.

A los problemas estructurales, con un escenario que se cae a pedazos, se sumó en los últimos meses el retraso permanente en la liquidación de los premios y que ya había tenido como fin otra suspensión apenas algunas semanas atrás, en la previa al Gran Premio Dardo Rocha (G1). La cuestión no se solución y la entidad que nuclea a los profesionales sureños avanzó nuevamente con una paralización de la actividad donde, por desgracia, todos pierden.

Nadie se hace cargo de los problemas y entre los integrantes de la familia hípica del Bosque hay bastante enojo por las permanentes promesas incumplidas y parches, a lo que ahora se suma un nuevo cambio al frente de Lotería. También, aunque muchos no se atreven a decirlo en voz alta, que el hipódromo sea un lugar donde hay más gente que no trabaja, que de la que trabaja no es una situación que caiga simpática; todo lo contrario.

Se decía allá por fines de noviembre sí con los permanentes giros de fondos extra desde el Ejecutivo al Gobierno Provincial el fondo no llegaba de la forma en que correspondía, qué iba a pasar cuando el por entonces recién asumido Javier Milei anulara esas partidas enormes de dinero.Poco se puede agregar al respecto y nadie debe de sorprenderse, son casi 300.000.000 millones de pesos mensuales los que le corresponden al sur …

“Con esa plata, más el 9 por ciento de las apuestas, La Plata debería ser Santa Anita Park”, dice un viejo entrenador, que hace tiempo lucha. “Claro, si llegaran…”, aclara.

Por allí están también los propietarios, cuyos caballos no corrieron hoy y, en principio, tampoco lo harán el jueves, y que todos los meses deben seguir pagando religiosamente sus pensiones, que suben día tras día, mientras los premios no se mueven hace 3 meses, quedando muy retrasados por efecto de la alta inflación reinante.

En La Plata está todo mal, y no es una novedad. Se sabe que donde el Estado mete la cola, difícilmente las cosas anden bien, y que se haya llegado a este tipo de situaciones es una mezcla de ineficiencia y de utilización por parte de la política de un hipódromo que drante años fue un ejemplo para el turf nacional y sudamericano, y hoy es una preocupación gigante.