El Ramírez y esa relación interminable de admiración con todos

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Pasó con el éxito de siempre otra edición del clásico de Reyes; Falero se recupera y volverá a correr en unos 10 días

MONTEVIDEO, Uruguay (De un enviado especial).- Cuesta recordar una tarde de Ramírez en que las tribunas de Maroñas no hayan estado repletas; seguro, no ocurrió desde su reapertura. Bajo un intenso calor, como ocurrió el último domingo, o debajo de una cortina de lluvia, siempre, pero siempre, el público ratifica el 6 de enero esa relación interminable de admiración hacia una de las carreras insignia de la hípica sudamericana y que también debe incluirse entre las más importantes y populares del calendario mundial.

Otra vez el viejo circo del barrio Ituzaingó fue una postal perfecta del amor y el cariño que los uruguayos sienten por el deporte de las carreras de caballos; sean o no habitués, en la tarde de Reyes en Montevideo muchísima gente sabe que tiene una cita impostergable e imperdible.

Maroñas respondió, como siempre: con altura y una organización casi perfecta, con el único punto reprochable de que las puertas se abrieron bastante cerca del inicio de la jornada cuando, generalmente, en las fechas especiales la actividad arranca bien temprano.

En la pista la mayoría de los favoritos respondieron. Holy Legal (Holy Roman Emperor) en el Maroñas (G2), Fitzgerald (Put It Back) en el Pedro Piñeyrúa (G1), La Mansa Nistel (Van Nistelrooy) en el Ciudad de Montevideo (G1) y First Thing (First American) en el Gran Premo José Pedro Ramírez (G1) tuvieron actuaciones consagratorias.

El dato que entristeció a todos fue el problema de salud que padecío Pablo Falero en la previa del Ramírez, cuando los jockeys habían sido subidos al podio de premiación para la presentación oficial. El uruguayo se descompensó por una baja de presión y se desmayó, con tanta mala suerte que al estar ubicado cerca de la escalera, cayó por el huevo golpeándose su cabeza. En un parte médico publicado hoy por el Hipódromo de Palermo se dieron los detalles del mismo.

En comunicación con Turf Diario, el fantástico jinete -que iba a animar por última vez una de sus carreras más queridas- comentó estar en perfectas condiciones, aunque algo apesadumbrado por no haber podido terminar su día como quería: corriendo.

Falero descansará por unos días más de este lado del Río para luego volver a Buenos Aires para retomar su “gira de despedida”, volviendo a empuñar la fusta en aproximadamente diez días.

Pasó otra jornada de Reyes en Maroñas plena de emoción y alegría, el mejor regalo para los hípicos de toda la vida y para aquellos que sólo concurren para disfrutar reuniones tan especiales. Un orgullo grande para todos en Sudamérica es el idilio permanente entre el Ramírez y el “burrero charrúa”. Si usted, amigo lector, nunca pudo vivirlo, empiece a sumar millas para la próxima edición. No se arrepentirá en su vida.

Diego H. Mitagstein