El Presidente Luis Lacalle Pou prohibió los espectáculos deportivos entre el 21 de diciembre y el 10 de enero; hay expectativa por revertir la situación; el Ramírez pasaría al 17 de enero

MONTEVIDEO, Uruguay (Especial para Turf Diario).- Mientras que la Argentina se apresta para vivir su máxima fiesta de cada temporada con la disputa el sábado próximo del Gran Premio Carlos Pellegrini, en el Hipódromo de San Isidro, de este lado del Río, los burreros sufrieron un golpe al corazón con la suspensión momentánea de los espectáculos público decretada por parte de Luis Lacalle Pou, Presidente de la República, ante el crecimiento pronunciado de los casos de Covid-19 que se dieron en las últimas semanas.

Tal decisión haría que desde el 21 de diciembre no haya turf en los hipódromos de Maroñas y Las Piedras, lo que traerá aparejado el aplazamiento del mitín del Gran Premio José Pedro Ramírez (G1), previsto, como siempre, para el 6 de enero, y que ahora se está reorganizando para el domingo 17 de ese mismo mes, esto si no se prolonga la prohibición. La confirmación la ofreció el Diario El País desde su suplemento Ovación, a cargo del periodista Héctor “Puchi” García.

Sin embargo, el “parte oficial” por parte de Casinos todavía no fue emitido, pues, según trascendió, se vienen realizando gestiones para llegar hasta Lacalle Pou y solicitarle por la continuidad del espectáculo hípico, pedido apoyado en la gran cantidad de gente que depende de las carreras de caballos y que durante los últimos meses no ha aparecido más que algún caso aislado en los hipódromos, en situaciones muy distantes a lo que sería mucho más peligroso: un brote.

Al respecto, y en línea con esa idea de que el turf acceda a alguna excepción, la Asociación de Propietarios (APC) comunicó su “total discrepancia con las medidas anunciadas por Luis Lacalle Pou. En el comunicad se explica que: “Entendemos claramente la situación del país y los innumerables problemas ocasionados por la pandemia, no somos insensibles ni quisiéramos estar en el lugar del Presidente. No obstante nos resulta inexplicable dicha medida para con el turf. Hemos intentado comunicarnos con diferentes autoridades y no han sabido darnos un solo motivo valedero que amerite tal suspensión.

“El turf como actividad, nunca se detuvo. Fueron clausuradas por 2 meses las carreras en los hipódromos. Fue el turf seguramente, la actividad que reabrió primero, sin público hasta el día de hoy, motivo por el cual agradecemos a las autoridades y a todos aquellos que nos ayudaron a hacerlo posible.

“También ha sido el turf, la única actividad con cero contagios, con exigentes protocolos que se han cumplido al pie de la letra, con excelentes y únicos resultados. En lugar de premiar a la familia del turf, se les castiga con el cierre de sus ingresos a todos sus trabajadores. Realmente se nos hace muy difícil de entender y más aún de aceptar esta injusta medida.

“Los 60 días que no se realizaron carreras, todos los trabajadores del turf (jockeys, entrenadores, peones, capataces, vareadores, veterinarios, herreros, periodistas, etc.) no recibieron ni una sola subvención por parte del Estado, porque a pesar de no tener ingresos (debido a la suspensión de las competencias) seguían hidalga y heroicamente efectuando su trabajo diario normalmente. Las pocas o muchas subvenciones que les llegaron, salieron de los Propietarios que siguieron pagando sus pensiones, del Stud Book y de la bolsa de premios hípicos. Si bien este dinero no es estatal, la Dirección de Casinos por Ley, puede disponer del mismo y subvencionó semanalmente a los trabajadores,  medida que apoyamos y aplaudimos. Pero conste que no eran fondos del Estado.

“El turf sin público, repetimos, ha tenido cero contagios, no provoca excesiva movilidad, problemas de transporte, aglomeraciones ni ningún obstáculo para la lucha contra la pandemia. No nos corresponde caer en la demagogia o facilismo de compararnos con otras actividades, que han provocado  contagios, para ello existen las autoridades electas a las cuales nos debemos. Sí creemos que nos corresponde seguir concientizando a toda la sociedad, de la nobleza e importancia del turf y sus miles de trabajadores, tarea para las cuales también hemos sido electos. Queremos creer que se trata de un error y que se pueda solucionar inmediatamente esta injusticia, reviendo la medida. La inmensa masa de quienes viven de esta actividad no merece esta decisión.

Uruguay venía manejando con bastante éxito el tema de la pandemia, siendo ejemplo, y casi normalizando sus actividades, sin embargo, como pasó en tantos lugares, un brote cambia todo el panorama de golpe y obliga a adoptar medidas desde lo sanitario.

Por caso, ante la segunda ola, en países como Inglaterra o Francia, no se detuvo la actividad hípica, aunque sí hubo parates en otras actividades, aunque en Europa, mayormente, se optó por mantener rodando las industrias productivas o que generen mano de obra y que no sean o hayan sido una fuente de contagio masivo, el turf, entre ellas.

Los hipódromos de Maroñas y de Las Piedras habían estado entre los primeros que retomaron las carreras luego del aluvión de casos inicial y tras permanecer algunas semanas inactivos. Para ser precisos, las carreras de caballos habían regresado en esas pistas el 16 de mayo último, con severos protocolos y luego de un trabajo mancomunado entre las fuerzas vivas, el Gobierno, Casinos y el propio hipódromo, reduciendo considerablemente los daños colaterales, a diferencia de lo que pasó en Buenos Aires, donde transcurrieron casi 6 meses sin que sonara la campaña de largada.

Son muchos los que se mueven para revertir lo más pronto posible la suspensión latente, para que así las pérdidas económicas se reduzcan a su mínima expresión. Este corte también pondría en aprietos a los hipódromos del interior y que son parte del Sistema Integrado Nacional.