Con la actividad paralizada a raíz del brote de Covid-19, el sector exige un esfuerzo dirigencial con los planes de lo que vendrá; el juego online es primordial para salir adelante

El diagnóstico está clarísimo, y parece no hacer falta decir nada más al respecto. El país está paralizado por el brote de Covid-19, y así seguirá por varias semanas, como mínimo, hasta fin de abril, al margen de que después de Semana Santa se levante o no la cuarentena total, o el “aislamiento”, como prefieren llamarlo los políticos. Pues bien, los hipódromos nacionales llevan 2 semanas quietos, sin carreras por la tarde y con horarios acotados de trabajo por la mañana, cuando los caballos deben varear para mantenerse saludables. Eso con respecto a Palermo y San Isidro, porque en La Plata la cuestión es mucho más estricta y apenas puede haber alguna que otra caminata si de “entrenamiento” se habla.

Ahora, ¿tiene el turf argentino un plan para el futuro inminente? ¿Alguien está trabajando al respecto? Más allá de comunicados de compromiso y que hicieron foco en cuestiones relativas a la salud y a las acciones que se están tomando para evitar casos o contagios de Covid-19, la incertidumbre en cuanto a lo hípico es gigante. Los profesionales no saben qué hacer con sus caballos más allá del mantenimiento de rigor, los propietarios están asumiendo gastos irrecuperables, los criadores con todos sus productos en el campo listos para la venta pero sin saber si efectivamente podrán negociarlos, y ni que hablar de peones, vareadores, capataces, quienes viven al día más que nadie. Y no pasamos por alta la situación de transportistas, forrajeros, herreros, veterinarios,  etc., todos en “default”.

No hay señal alguna sobre qué pasará el día después. Nadie pide fechas, porque no hay quien pueda conocerla, pero sí un plan de trabajo, de pasos a seguir, de contención. A pesar de tanta incertidumbre, hay cosas que están claras. Por ejemplo, ¿se puede pensar que la provincia de Buenos Aires aportará el dinero del fondo adeudado a los hipódromos ante la crisis profundísima en que quedará cuando todo pase? Eso será imposible, por más Ley que haya, no se cumplirá; hay que ser realistas. Los bingos y casinos tampoco funcionarán por mucho tiempo, pues los lugares donde la gente se reúne estarán entre los últimos lugares que retomarán la normalidad. Esto traerá dos situaciones: por un lado, no se generará “más fondo” -se pague o no-, y Palermo tendrá el mismo inconveniente en generar dinero para los premios sin sus tragamonedas funcionando. Todo indica entonces que la única vía por la que el turf podría retomar la acción cuando el Estado lo permita será contando con la posibilidad de realizar apuestas online, esas que dominan en todo el mundo y que varios propios integrantes del negocio de las carreras de caballos boicotean desde hace tiempo defendiendo intereses propios y nunca pensando en el bien común. Y también con el pequeño mercado de las telefónicas.

Para que eso suceda, ambas loterías (la bonaerense y la de CABA) deberán comprender la complejidad de la situación de la actividad, que de ninguna manera podrá estar detenida hasta la normalización total o casi total del país. Obvio, los dirigentes de esas dependencias no dan señales de vida: no se sabe si están colaborando con la coyuntura o si están “en cuarentena”. 

Son muchas las personas que trabajan en esos edificios y, suponiendo que las primeras líneas estén sin dormir por el virus, quedarán varios escalones detrás para ocuparse de todos los demás temas que las involucran. El mundo no se acaba con el Covid-19 y la vida sigue, aún retenida entre cuatro paredes.

Sin dudas que las apuestas y la ya casi única opción del juego online para volver a correr ni bien se autoricen los espectáculos deportivos, están a la cabeza de los pedidos, pero los dirigentes hípicos deben empezar a trabajar en programaciones alternativas, en la reubicación de los clásicos, en ver de qué forma se desarrollará el proceso selectivo, en el pago de los premios adeudados, en pensar algún sistema por el que dar algún tipo de plazo para la cancelación del pago de los boxes, etc.

Es evidente que hay muchas cosas por hacer y muchos temas por solucionar y sobre los cuales el turf, su comunidad, no tiene la menor idea en qué estadío están o si son tenidos en cuenta por las autoridades. Todos están perdiendo bajo esta situación desesperante, y desde arriba deben aparecer señales, reacciones, algo. Hay que salir ya de la “cuarentena” y encarar de firme la problemática reinante y la búsqueda de soluciones en el corto, mediano y largo plazo. Y, por sobre todo, dar a concer los pasos y medidas; comunicarlas es esencial para llevar tranquilidad. O, al menos, tratar de hacerlo.

Diego H. Mitagstein