El hijo de Easing Along fue imparable en los 1200 metros del Telescópico, en San Isidro

Siempre hay caballos con concepto que por h o por b no llegan a concretar en las pistas todo lo que de ellos se pensaba. Sobran los ejemplos en cualquier momento de la historia acerca de decepciones grandes, ya sea por la falta de clase necesaria o porque la salud no haya sido lo suficientemente generosa con el individuo en cuestión.

Pues bien, de potrillo Roberto Pellegatta esperaba bastante de Emblem Three, que fue invicto en sus dos primersa salidas cuando todavía corría para el Stud Juan Antonio. Sin embargo, su figura comenzó a desdibujarse hasta el punto que sus dueños originales decidieron venderlo. Reubicado en el Stud de Fabián David, alternó buenas y de las otras hasta que en los últimos tiempos empezó a mejorar. Quebró la mala racha en una condicional y en el miércoles de San Isidro, justo en el momento donde se largó un fuerte chaparrón, el zaino del stud riocuartense Buena Vida se despachó con otra gestión potente para sumar el triunfo más trascedente de su campaña en el Clásico Telescópico (1200 m, arena pesada), el homenaje al crack.

Siempre vigilando de cerca lo que hacía adelante el puntero Tea Bag (Greenspring), Emblem Three fue cobrando mayor protagonismo al pisar la recta, dominó por los 300 metros y se desprendió fácilmente hasta alcanzar la meta con 5 cuerpos de ventaja sobre Gerald Buttler (Cityscape), su escolta; a otros 4 largos, Tea Bag conservó el tercer lugar media cabeza por delante del favorito Teacher Story (Portal del Alto), esta vez muy apagado.

Criado por el Haras Abolengo y con Juan Cruz Villagra en sus riendas, Emblem Three pagó a los 6 años una deuda pendiente.