Corriendo adelante con parciales impresionantes, el tordillo se hizo inalcanzable en la recta para lograr una victoria formidable y transformarse en la gran figura de la serie; fue su despedida de las pistas, ya que ahora será padrillo en Taylor Made Farm

Por Diego H. Mitagstein

Con su mezcla fantástica de velocidad y resistencia, Knicks Go construyó una actuación formidable para ganar el Longines Breeders’ Cup Classic (G1-2000 m, arena, US$ 6.000.000) de bolsa y transformarse automáticamente en la gran figura de la serie que entre viernes y sábado festejó su 38va. edición en el bellísimo y cálido Del Mar.

El tordillo que hace 12 meses ganaba en tiempo récord el Breeders’ Cup Dirt Mile (G1) mostró toda su madurez y todas sus cualidades para derrotar con una facilidad inesperada a un lote durísimo de rivales, retirarse con estilo de las pistas para ahora ser padrillo en el Taylor Made Farm y catapultarse como el gran candidato a quedarse con el título de Caballo del Año 2020 en los Estados Unidos.

Knicks Go, que mostró las uñas a los dos años, que luego cayó en un pozo profundo del que le costó salir, terminó de explotar el año último cuando llegó a la caballeriza de Brad Cox, el entrenador que le devolvió sus bríos iniciales y que ahora lo llevó a lo máximo, a la gloria, a transformarlo en un nombre inolvidable.

El hijo de Paynter -un padrillo aceptable, pero no de élite- enfrentaba su primera actuación sobre 2000 metros, y la probabilidad de que tuviera dificultades en hacer una punta fácil, como para ahorrar energías de cara a esa recta final que podría hacérsele larga. Pero nada de eso sucedió, por su propio empuje tomó la punta, nunca dejó que ningún rival se le acercara y en el derecho, lejos de cansarse, volvió a arrancar, rematando al galope y estableciendo una marca fabulosa de 1m59s57/100, apenitas por encima del récord de 1m59s11/100 que mantiene el crack argentino Candy Ride desde cuando en agosto de 2003 le ganó a Medaglia D’Oro en el Pacific Classic (G1).

Con Joel Rosario en sus riendas, Knicks Go estableció parciales fuertísimos de 23s16/100, 45s77/100, 1m10s4/100 y 1m35s28/100, capaces de derrumbar a la amplia mayoría de los caballos “mortales”, pero no lo suficientemente duros como para torcerle el brazo a él. En definitiva, fueron 2 3/4 los largos de ventaja que estableció sobre Medina Spirit (Protonico), su escolta, de gran labor.

A 3/4 de cuerpo, el gran favorito Essential Quality (Tapit) cerraba su paso por las pistas con la segunda derrota de su campaña, viniendo siempre incómodo junto a los palos y casi siempre sin lugar para desplegar su reconocida atropellada. Ya más lejos, Hot Rod Charlie (Oxbow), con el resto llegando en fila india y muy lejos.

Previamente entrenado por Ben Colebrook, Knicks Go ganó el Claiborne Breeders’ Futurity (G1) en Keeneland durante 2018, sumando, ya en manos de Cox, la última edición de la Pegasus World Cup (G1) en Gulfstream Park y también el siempre difícil Whitney Stakes (G1) de Saratoga, hace un par de meses,.

Ahora en un Breeders’ Cup Classic super competitivo se encargó de agregar un último capítulo de alto vuelo a su trayectoria y de grabar a fuego su nombre en la lista de los grandes caballos de los últimos tiempos. Metedor, corajudo, veloz, llegador, el tordillo recibió una ovación por parte de los 26.553 espectadores que se dieron cita este sábado en Del Mar para su función final. Para ese triunfo impresionante y que lo mostró en el máximo de su potencial. Quizás como nunca antes,  eso, sin dudas, es mucho decir…