Se acerca la quinta edición de la Saudi Cup y poco a poco el King Abdulaziz Racecourse va recibiendo más y más gente

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Riyadh)

RIYADH, Arabia Saudita (De un enviado especial).- Con unas horas apenas por delante hasta que llegue el momento para la largada de la quinta edición de la multimillonaria Saudi Cup (G1), los 14 participantes van ajustando los últimos detalles de su preparación, galopando mayormente en formato mantenimiento.

Poco a poco el King Abdulaziz Racecourse de esta ciudad se va poblando de visitantes, en medio de mañanas bien frequitas y que sólo permiten sacar el abrigo alrededor de las 10, cuando el sol ya calienta lo suficiente. Entre las 6,30 y las 9 se dejan ver los visitantes, con los locales vareando mucho más temprano, de noche, con luz artificial.

Los ojos no tienen la velocidad suficiente como para identificar a tanto caballo bueno que está por aquí, con miradas que se profundizan cuando llega el momento de moverse para National Treasure (Quality Road), Saudi Crown (Always Dreaming) o alguno de los muchos japoneses que viajaron, como siempre, acompañados de prensa al por mayor.

Una de las grandes cartas del equipo nipón es Derma Sotogake (Mind Your Bicuits) (foto), segundo de White Abarrio (Race Day) en el Breeders’ Cup Classic (G1) de noviembre último en Santa Anita Park. El alazán galopó vistoso en la pista principal, ejercicio sobre el que Masatoshi Segawa (parte de su equipo”, contó: “Se recuperó muy bien tras el viaje y está fresco. Ya mañana lo montará Christophe Soumillon, el jockey que lo subirá en la carrera”.

También Ushba Tesoro (Orfevre), vencedor en la Dubai World Cup (G1) de 2023, trabajó, trotando unos 400 metros para luego galopar 2000 metros más. “Lo hemos visto mayormente relajado y acostumbrándose a un ambiente desconocido. Es un caballo de una gran conformación y balance, por lo que lo vemos siempre realmente muy bien”, fueron la declaraciones de Masakazu Fukami, su preparador.

En tanto, sobre Lemon Pop (Lemon Drop Kid), otro japonés duro, contó Toshihiko Hokari, su cuidador: “Ya está familiarizado con el hipódromo, comió bien y está tranquilo. Se movió como si estuviera en casa y mantiene la buena forma que traía”.