Los 7 representantes locales terminaron entre los 8 mejor colocados, con el brasileño L’Ente Supremo colándose en el cuarto puesto; el resto de los vistantes llegaron todos a más de 20 cuerpos

Por Diego H. Mitagstein

La versión número 40 del Gran Premio Latinoamericano terminó como todos sabían que ocurriría desde que se anunció al bellísimo Hipódromo Monterrico como sede: con un capote local. Un Manyuz intratable evidenció una superioridad generosa para superar por 3 3/4 cuerpos a Don’t Lose Time (Carpe Diem), con Cofrae (Al Qasr) terminando tercero a 3/4 largo.

No había lugar alguno para las sorpresas desde la previa, y el turf inca mantuvo su invicto en casa sin mayores sobresaltos, contando nada menos que con 7 representantes en cancha (un despropósito sobre 13 participantes, incluso fuera de reglamento) y ante visitantes de antecedentes limitados. Entre estos, sólo el brasileño L’Ente Supremo (Emcee) consiguió colarse en las chapas, atropallando para ser cuarto, aunque muy alejado del vencedor.

Fue, por fin, el triunfo internacional tan buscado por Omar Machi y su Stud Jet Set, ese que se le había negado ya en varias oportunidades, incluso en la propia prueba continental, que le había quedado atragantada hace 12 meses en el césped del Hipódromo de San Isidro, con Don Feres (Singe the Turf) escoltando al brasileño Doutor Sureño (Agnes Gold). No hace mucho compró a Manyuz, que antes era propiedad del Stud Soribel, para el que además pagó los 25.000 dólares como extra clasificados, todo fuera en pos de la foto tan buscada…

El hijo de Run Away and Hide, que originalmente costó apenas 5200 dólares cuando fue adquirido como destete en las ventas mixtas de enero de 2020 en Keeneland, le dio al legendario preparador Juan Suárez su primera copa en el Latinoamericano, mientras que para Carlos Trujillo, el hábil jockey, fue su tercer festejo en la carrera, tras vencer en las versiones de 2008 y 2011, con Deepak (Pikepass) y Bradock (Keseff), respectivamente.

El jockey fue fundamental en la consagración de Manyuz, pues rápido asumió el liderazgo y siempre se preocupó por no cederlo, primero asediado por Gluck (Koko Mambo) y luego con Don’t Lose Time filtrándose por dentro para desafiarlo.  Pero al llegar la recta aceleró, se desprendió y le puso candado a su victoria, estableciendo un tiempo de 2m4s44/100 en cancha normal.

El marcador indicó que de los 8 primeros clasificados, sólo el brasileño L’Ente Supremo (Emcee) pudo colarse en el cuarto puesto, con los demás visitantes llegando del noveno al último lugar y a partir de los 20 cuerpos, con Hey Joke (Practical Joke) y Daktari (Daddy Long Legs), los dos chilenos, fuera de poste, como para abonar la teoría  de que correr en Monterrico sin adaptación es un suicidio hípico.

Eufórico, Trujillo manifestó instantes después de la victoria: ” Estoy feliz. Me preparé mucho para esta carrera y el caballo estaba con los 10 puntos. Se hizo un poco fuerte al principio, pero después el desarrollo se tranquilizó. Cuando en los 1000 metros se acercó Gluck escuché que lo castigaba su jinete y en la recta, cuando arrancó, ya me sentí el ganador. Le dedico este triunfo a Omar Machi, que quería ganar un tinternacional y lo consiguó aquí en casa”.

Por su parte, Suárez dio una clave para lograr el éxito y avisó cuál podría ser el futuro del vencedor: “Dejar pasar la clasificatoria fue la gran decisión. Porque uno se daba cuenta que las carreras aquí eran exageradamente violentas y Manyuz no es un caballo que aguante mucho. Nos costó 25.000 dólares pero dio resultado. Hay una opción de ir ahora a correr en Chile el Gran Premio Hipódromo Chile, lo tengo que hablar con Omar, y hay que ver también qué haremos con Enforceable (Tapit), con Don Feres. Lo tenemos que charlar”.

Para Perú fue la décima victoria en el Latinoamericano, empatando en la tabla histórica a Chile y quedando ambos a una de Brasil, el líder.