La fenomenal yegua de Juddmonte se impuso por segunda temporada seguida en la gran prueba gala

PARIS, Francia (Especial para Turf Diario).- Imposible no caer rendido a los pies de una yegua como Enable. Imposible no adorarla, quererla, soñar con disfrutarla por muchísimo tiempo más. Cada día que pasa y cada carrera que corre dejan en claro que es de esos animales que salen muy de vez en cuando; casi nunca.

La hija de Nathaniel lo hizo de nuevo: ganó por segundo año consecutivo el Prix de l’Arc de Triomphe (G1-2400 m, césped) en ParisLongchamp) y le mostró al mundo que es la mejor, al margen de los rankings. Dio ventajas en su entrenamiento, sólo pudo tener una prueba como preparatoria, pero la clase supera cualquier obstáculo.

No le fue fácil, la potranca Sea of Class (Sea the Stars) voló de los 300 metros al disco para escoltarla desde medio pescuezo, pero el detalle de que Frankie Dettori no utilizó su látigo de los 150 metro al disco no es menor. A 3/4 de cuerpo, Cloth of Stars (Sea the Stars), segundo hace 12 meses, ahora fue tercero, ratificando su pertenencia a la élite.

Enable es el primer ejemplar entrenado en Gran Bretaña que logra el doblete en el Arco, y también le concedió a la dupla John Gosden-Frankie Dettori el tercer disco al cabo de los últimos cuatro años en la carrera más importante de la temporada europea. Para el jockey italiano, fue su sexto trofeo en 30 participaciones y para las yeguas, la confirmación de un dominio tan descomunal como inusual, ya que se quedaron con 7 victorias en las 8 ediciones más cercanas, “matriarcado” sólo cortado por el talentoso Golden Horn (Cape Cross).

Enable construyó su fenomenal festejo de la mano de una partida perfecta, de un desarrollo perfecto y de una conducción perfecta; habrá que reconocer que no siempre los planetas se alínean para que todo salga bien, mucho menos en una prueba tan competitiva como el Arco.

Dettori la trajo cerca, quinta, mientras Nelson (Frankel) salía a hacer las veces de pacemaker para el equipo de Coolmore. Nada cambió hasta el derecho, cuando la campeona aceleró fuerte, dominó en cuatro saltos y sacó ventajas amplias. Quedaría la aparición casi fantasmagórica de Sea of Class, que zafó de algún que otro encierro y arrancó con todo, aunque no con la velocidad suficiente para llegar al objetivo.

“No llegó con los diez puntos a la carrera, y todo lo que pasó hay que agradecérselo a ella y a la conducción magnífica de Frankie. Fue un año difícil, complicado, y no tuvo la preparación que queríamos. De su reprise al Arco tuvo un pico de fiebre, imagínense… Es una potranca maravillosa y si Khalid Abdullah, su propietario, lo quiere, no veo razón por la que no volver a buscar un nuevo triunfo el año próximo” contó, emocionado, Gosden. ¿Correrá el Breeders’ Cup Turf (G1) el mes próximo en Churchill Downs…?

El Prix de l’Arc de Triomphe dejó otro dato que no puede pasarse por alto, y fue el dominio genético de la irrepetible Urban Sea (Miswaki), presente en el pedigree de los primeros cinco clasificados.

Hubo otros nombres que brillaron en la gran jornada de ParisLongchamp, como el de la yegua Wild Illusion, Dubawi de Godolphin que se llevó el Prix de l’Opera (G1), o Royal Marine (Raven’s Pass), que completó el doblete grande de la divisa del Sheikh Mohammed con su consagratoria labor en el Prix Jean-Luc Lagardere (G1).

La potranca Lily’s Candle (Style Vendome) fue la heroína del Prix Marcel Boussac (G1) y One Master (Fastnet Rock) se hizo del Prix de la Foret (G1). Por su parte, la velocidad y el Prix de l’Abbaye de Longchamp tuvieron a la yegua Mabs Cross (Dutch Art) como dominadora.

El día anterior, la máxima figura del cansador Prix du Cadran (G1), sobre 4000 metros, fue para Call the Wind, un hijo del fenomenal Frankel (Galileo).

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