El hijo de Fragotero no rodó de milagro en el codo, pero se recuperó y terminó ganando con comodidad el Irineo Leguisamo (L) de Palermo

Del susto inmenso a la felicidad máxima en 40 segundos pasaron Enfermizo Paradiso y toda su gente. El gran favorito que tuvo el Clásico Irineo Leguisamo (L-2000 m, arena), del sábado en el Hipódromo de Palermo, no rodó de milagro en el codo, pero se recuperó y en la recta hizo pesar su mayor categoría para alcanzar una victoria con proyección. 

Pudo terminar mal la historia para el hijo de Fragotero, que allá por los 650 metros tropezó entre el puntero Mani Boy (Asiatic Boy) y Mars Volta (Interaction) y casi que tocó el piso con el hocico; la paradoja, lamentable en este caso, sería para Wilson Moreyra, su jockey, que en la última carrera, casi que en el mismo lugar, sí cayó y violentamente con Capellini (Violence), accidente del que hasta ahora no se ha comunicado parte alguno sobre su salud.

Para Enfermizo Paradiso, la recta fue trabajosa, luchando algunos metros por acomodarse hasta que cambió de mano, cuando se afirmó definitivamente, hizo rebotar el ataque que había lanzado el uruguayo Mezcla Rara (Fusaichi Pegasus) para terminar sacándole en el disco 3 cómodos cuerpos a ese rival, con idéntico margen hasta Mars Volta, que completaría la trifecta, todo tras 2m6s clavados, marca indicio sobre el estado bravo de la pista porteña. sin lluvias hace días.

Reservado del Stud-Haras Picabuey, y en Sos Muy Joven (Brancusi), Enfermizo Paradiso es preparado por Roberto Gutiérrez y en el Leguisamo ratificó todas las buenas sensaciones que había dejado al reprisar hace algunas semanas. Siempre considerado un caballo con opción a cosas importantes, dio otro paso adelante y ahora las carreras de grupo parecen ser un paso ineludible para su futuro.