Con los animadores del Latino mostrando gran forma, los equipos de cada país comparten las mañanas de trabajo en un ambiente que no hace más que confirmar la bondad de la hípica como deporte

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Santiago de Chile, Chile)

SANTIAGO DE CHILE, Chile (Especial para Turf Diario).- La mañana estuvo fresca, como casi todas desde que los caballos “visitantes” llegaron a la villa hípica internacional del Hipódromo Chile para aguardar correr el próximo sábado una nueva edición del Longines Gran Premio Latinoamericano (G1). Los horarios de cuarentena mandan madrugar, y casi no hay despertador en las delegaciones que no suene alrededor de las 4 de la madrugada. De 5 a 6 tienen autorizado el vareo los caballos argentinos, uruguayos, peruanos y el único representante brasileño. Allí están todos, entonces, compartiendo los trabajos, charlando en distintos grupos y exhibiendo una camaradería que es una marca registrada de la carrera continental.

Enrique Martín Ferro viajó en representación de Nicolás, su hijo, para presentar a Henestrosa (Treasure Beach), y cuando se encuentra con Augusto Olivares se funden en un abrazo; Carlos Trujillo charla con sus colegas; y Jorge Mayansky Neer charla con Antonio Cintra, que llegó apenas unas horas desde Dubai. Las escenas, enorgullecen.

En la cancha, los movimientos el jueves por la mañana fueron bastante suaves, con los peruanos Super Nao (Super Saver), Super Corinto (Super Saver), Matarani (Endorsement) -todos nacidos en Argentina- saliendo primero junto con el brasileño Jumping Flight (Catch a Flight), a los que luego se sumaron Storefront (Fortify) y Henestrosa (Treasure Beach).

El potrillo fue un poquito para atrás en la recta opuesta, volvió al trote de contra hasta las tribunas y de allí en adelante levantó una vuelta de galope, luciendo suelto, ágil y cómodo con la superficie, tal cual contaría luego Wilson Moreyra, su jockey, en la nota que se publica en esta misma edición. Henestrosa trotó un buen rato y luego también vareó liviano, ante el beneplácito de Quique Ferro y de Tomás Larrain, parte del equipo de Pozo de Luna y que está encima de la zaina en todo momento.

Forma espectacular mostraron los uruguayos Atlético El Culano (Alcorano) y Justice Cat (The Leopard), como para volver a soñar, y también se movió Nuremberg (Southdale), el restante de los ejemplares peruanos, con los locales cerrando el día, ya con sol.

Queda poco por hacer ya que pueda cambiar el destino, pero en el mientras tanto todos los animadores del Latino muestran un estado ideal.