El Derby Winner argentino fue imparable en el Gran Premio José Pedro Ramírez (G1) de Maroñas, pero terminó con un problema menor en la entrecuerda que obliga a un replanteo a futuro

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Montevideo, Uruguay)

MONTEVIDEO, Uruguay.- El turf argentino vivió otra tarde de gloria en la histórica arena del Hipódromo Nacional de Maroñas. Por 69na. ocasión en sus 125 años de historia, el Gran Premio José Pedro Ramírez (G1-2400 m, arena), la carrera emblema del turf local, tuvo como vencedor a uno de los nuestros.

Esta vez fue el Derby Winner Ever Daddy el que respondió a pleno a sus antecedentes y a su enorme favoritismo para hacerse fuerte en tierras difíciles, para ratificar su perfil de potrillo diferente y para ganarse el aplauso de un público que sabe reconocer cuando está ante un ejemplar distinto; de Clase A.

Se decía en la previa que el hijo de Daddy Long Legs todavía no había tocado su techo, y con otra actuación formidable profundizó ese pensamiento, pues cuesta imaginarse todo lo que tiene que dar a futuro. El Ramírez siempre es difícil, y hubiera sido el primer crack argentino en perder allí, como, por ejemplo, le pasó al mismísimo Atlas (Aristophanes) hace ya varias décadas.

Para el zaino del Stud Tramo 20 todo fue casi un trámite, ganando ya desde la suelta, corriendo siempre parando y rematando en el derecho con una simpleza llamativa, sin soltar todo el rollo y sacándole 6 cuerpos a Rock Walk (T.H. Approval), ganador de la Polla de Potrillos (G1) local, y en un tiempo de 2m27s62/100, a 98/100 del récord que está en poder de Sing-a-Song (Wild Event) desde la versión 2009.

William Pereyra fue el intérprete perfecto de las instrucciones impartidas por Juan Saldivia, el hombre que junto con Roberto Pellegatta pone a punto al crack. Y hablando de Pelle, a 20 años de llevarse el Ramírez de la reapertura con Bat Ruizero (Bat Atico), lo hizo de nuevo. La leyenda sigue haciendo historia.

Ante tribunas repletas, Pluto (Discreetly Mine) concluyó en la tercera posición a 4 largos más y con 1 sobre Don Musa (Alcorano), cuarto clasificado y al que montó Joao Moreira. Rammel (Fortify), el potrillo que llegó desde la Argentina, fue sexto a 15 largos, corriendo aceptablemente, aunque cansándose en la parte final.

Ante tribunas repletas, la emoción fue protagonista en el regreso de Ever Daddy para las fotos, aunque se advertía que tenía algún problema para caminar. A las pocas horas la noticia fue confirmada por Agustín Levy, parte del equipo de Tramo 20: el potrillo sufrió una lesión en una entrecuerda y sobre la que se establecerán mejores diagnósticos en las próximas horas, así saber el plan a seguir para su recuperación.

La idea con el campeón es enviarlo a los Estados Unidos para continuar allí con su campaña. salvo que la lesión sea más complicada de lo que en principio mostraron los estudios o de que exista alguna oferta, una circunstancia que, al menos ahora, luce difícil se produzca con el temita físico que lo aqueja.

Criado por el Haras Abolengo, que ya había ganado el Ramírez con Equipado (Candy Stripes) y con Good Report (Ride the Rails), Ever Daddy cruzó el charco para hacer historia; para animarse, para ir en busca de la gloria y de la mayor parte de los 200.000 dólares que hubo en juego.

Alguien por allí bromeó: “Ahora estamos 3 a 1 arriba”, haciendo alusión a los triunfos de 2023 como visitante de Girona Fever (Texas Fever) y Demi Moore (Agnes Gold) en Argentina. Más allá del ocasional tanteador, es importantísimo que el turf rioplantese se potencie mutuamente. como fue siempre. Esta vez fue Ever Daddy el héroe. Y todos reconocieron al crack.