En su última actuación en la gran prueba platense, el jockey uruguayo alcanzó una emotiva victoria con el hijo de Orpen

LA PLATA.- El tiempo pareció volver atrás. La sonrisa de Pablo Falero era tan fresca como la de aquél pibe que llegó desde Montevideo tímidamente para ya nunca más dejarnos (por suerte…). La emoción ganó la carrera en la versión número 99 del Gran Premio Dardo Rocha (G1-2400 m, arena), la prueba más importante de la temporada en el Bosque y que este martes vio al irrepetible látigo uruguayo ganarlo con Solo Un Momento (Orpen), en su última participación. 

Si un guionista hubiera escrito el libro, no habría sido tan perfecto. No había que agregar palabras. Era nada más mirarlo a la cara al ídolo de la fusta, quizás el mejor de todos los tiempos en esta parte del mundo; su gesto lo decía todo. En esta “gira de despedida” en la que está lanzado, esa que todos queremos sea eterna.

Como aquella versión de 2002, cuando Jorge Valdivieso lo ganó con Bat Ruizero (Bat Atico), las tribunas del Bosque se rindieron ante los pies del ídolo, se vinieron abajo, lo aplaudieron a rabiar, como lo merecía, como seguramente soñó durante toda la semana. Es duro pensar que prontito nomás no lo podremos disfrutar más a Pablo en la silla de un SPC, aunque el consuelo pasará por quedarse con que tuvimos la suerte de ser contemporáneos de una figura fantástica del deporte. Algunos dicen que lo vieron a Maradona, otros que disfrutaron y disfrutan de Messi; a nosotros, al pueblo burrero le quedará ese gusto delicioso, casi exclusivo, de haberlo disfrutado tanto.

Falero tuvo un socio mágico en Sólo Un Momento, un caballo especial, dueño de un corazón de oro y que después de sufrir dos fracturas, una de ellas casualmente cuando fue cuarto en esta misma prueba hace ya 3 años, ahora disfruta el sabor de la revancha.

Siempre cerquita, el hijo de Orpen y Salsa Inglesa (Roy) domino al promediarla recta y arriba controló con alma y vida el avance vertiginoso del uruguayo Little Vicky (T.H. Approval), que terminó segundo al pescuezo y 2 cuerpos por delante del potrillo Australis Cheeky (Interaction), de gran labor. El tiempo fue de 2m33s13/100.

“Estoy muy feliz. Esto fue un orgullo muy grande. Estaba viendo las montas y al final Solo Un Momento me dio una gran satisfacción. Me despido el día del Pellegrini, aunque después corramos en Palermo un homenaje y en enero en Maroñas, y todo es emocionante. Lo que me pasó es indescriptible, señal de que uno camino por buen camino en todos estos años. Llegará luego el momento de empezar a entrenar, y en esta carrera de 39 años creo que es el momento de retirarme de una manera tan linda. Siempre me enfoqué de lunes a lunes en trabajar y de ser lo más profesional posible y eso hizo que hoy pueda tener esta vigencia y disfrutar de este reconocimiento”, contó Pablo ante los micrófonos de la televisión platense, con Daniel Sinegub a la cabeza.

De Solo Un Momento habrá que agregar que es reservado del Haras Carampangue, con Ignacio Pavlovsky (h.) a la cabeza, viviendo una seguidilla de triunfos maravillosa y que pasó por Santa Anita Park y el Breeders’ Cup Distaff (G1) de la mano de la crack Blue Prize (Pure Prize) y que también disfrutó de la victoria de Pinball Wizard (Orpen) en el Gran Premio Palermo (G1). Está “empachado” el hombre.

También ganador de los clásicos Coronel Miguel F. Martínez (G2), Ayacucho (G3) y Comparación (G2), Solo Un Momento tiene por madre a Salsa Inglesa, que en esta misma cancha del sur se impuso en el Clásico Manuel F. y Emilio Gnecco (G3) y que también produjo a Soy Inglés (Orpen), que se llevó el General Pueyrredón (G2), hace un par de años.

Sólo Un Momento le dio a Pablo Falero una despedida perfecta del Gran Premio Dardo Rocha, una prueba que ya había ganado con Bien Toi (Lasting Approval) en 2009 y con El Berberisco (Octante), en 1997, y que lleva bien adentro de su corazón. 

Será difícil de olvidar la tarde que se vivió este martes en La Plata, quizás irrepetible por todo lo que envolvió y lo que dejó. Con Falero y Sólo Un Momento a la cabeza…