El hijo de Heliostatic se quedó este viernes con el Clásico Ahmad y ahora suma 4 triunfos bajo aquellas condiciones

No importa el momento en que se lea esta nota, si es sobre 1400 metros y en el césped, Fantastic Planet siempre tiene una gran actuación al alcance de la mano. Con sus 6 años bien entrados, cortando una sequía de un año sin discos felices, el hijo de Heliostatic se convirtió en gran figura del viernes en el Hipódromo Argentino de Palermo, quedándose con el Clásico Ahmad, disputado sobre su distancia y pista preferida.

El caballo del Stud Don Lelo, que ya había sabido quedarse con los clásicos Urbano de Iriondo (L) en 2020 y 2021 y con el Japón (L) la temporada anterior, dio el golpe, pues fue un tanto olvidado en los boletos ante un presente que no entusiasmaba demasiado, más allá de ese fresco tercer puesto cuando intentó ganar por tercera vez seguida el Urbano de Iriondo.

Con Ramiro Barrueco en sus riendas, como en 29 de sus 31 actuaciones, Fantastic Planet marcó de cerca lo que hacía en la punta el favorito Curioso Master (Mastercraftsman), que se se afirmó bajo parciales de 22s80/100 y 45s60/100. Ya en la curva, el ganador aumentó la presión sobre su adversario y al pisar la recta comenzó el ataque final.

Avanzó Fantastic Planet y se resistió Curioso Master, apelando a toda su calidad, pero por los 150 metros el liderazgo empezó a cambiar de manos paulatinamenta. De allí en más todo fue para el caballo criado por Santa María de Araras, que arribó a la meta con 1 1/2 cuerpo de ventaja mientras, pegado a los palos, Sonny Bill (Portal del Alto) descontaba para ser tercero a 2 largos, recomponiendo un tanto su imagen. El tiempo de la prueba fue de muy buenos 1m21s47/100, con un parcial complementario para las 12 cuadras de 1m8s89/100.

Fantastic Planet tiene por madre a Fanny Doll (Lode), generosa como pocas pues también produjo a Fantastic Four (Forestry), 2 veces ganador del Gran Premio Joaquín V. González (G1) en La Plata, y a Fanciful (Heliostatic), que alcanzó la mejor de sus 7 victorias en el Gran Premio Gilberto Lerena (G1), sobre el mismo césped porteño en que ahora se lució su hermanito menor.