El potrillo brasileño se consagró en Maroñas; Pablo Falero sufrió una descompensación y no pudo correr el gran clásico

MONTEVIDEO, Uruguay (De un enviado especial).- El Gran Premio José Pedro Ramírez (G1-2400 m, arena) y su siempre impactante serie ofrecieron una versión 2019 que lo tuvo todo. Grandes carreras, un Hipódromo de Maroñas repleto, mucha gloria y un momento más que difícil fueron el cóctel de sensaciones que dejó el día más importante de cada temporada para la hípica local.

First Thing coronó su ascenso vertiginoso agregándole a su consagración en el Gran Premio Nacional (G1) la copa de la carrera más importante de cada temporada de este lado del Río. Pero un ratito antes, cuando los jockeys aguardaban en el podio para la tradicional foto previa, la angustia se adueñó del ambiente cuando Pablo Falero sufrió una descompensación, se desmayó y asustó a todos.

El ídolo, que iba a disputar por última vez en su vida el Ramírez, cayó por la escalera y se golpeó la cabeza, sufriendo un corte. Rápido fue atendido, se recupero y trasladado a una clínica para su atención, dejando, obviamente, en blanco su compromiso en la silla de Monje Negro (Ecclesiastic), siendo reemplazado por Federico F. Píriz. Por fortuna, el crack está bien, pero el susto para todos fue gigantesco, al margen de que no haya podido tener ese adios soñado.

El éxito de First Thing dejó una historia muy especial, sentida, dura. La atropellada fabulosa del hijo de First American y Sweetest Thing (Candy Stripes) tuvo un responsable primario en el jockey Pablo Rodríguez, promesa grande en su época de aprendiz y que luego de un período de esos que casi siempre llegan para los chicos que ven rápido el éxito, enderezó el rumbo para dar todo lo que siempre se esperó de él.

Rodríguez señaló mil y una veces al cielo en ese regreso eufórico en el sillín del alazán del Stud La Orden; lloró, pensó, recordó. Lo dedicó con alma y vida para su hermano mayor asesinado hace tan sólo un puñado de semanas. Sobraban las razones para tanta emoción.

First Thing, nacido en Brasil en esa cuna inagotable de campeones que es el Haras TNT de Gonzalo Torrealba, fue una tormenta cargando bien abierto en la parte final tras correr lejos como casi siempre. El Abanderado (Capitano Corelli) parecía tener todo “cocinado” dominando, pero, como en 2018, se quedó en la puerta, aquella vez, postergado por el extrañado campeón Gandhi di Job (Job di Caroline).

Medio pescuezo indicó el photochart como diferencia entre First Thing y El Abanderado, en un final que tuvo como protagonistas a los últimos dos ganadores del Derby uruguayo. A 1 1/2 cuerpo, Olympic Harvard (Drosselmeyer) fue tercero, delante de Don Carrasco (Alcorano) y de Great Spirit (Drosselmeyer).

Tras 2m29s87/100, marca que quedó a más de 3 segundos del record (en una tarde donde la cancha estuvo rapidísima) First Thing inscribió su nombre en la célebre historia de los ganadores del Gran Premio José Pedro Ramírez (G1) y ahora su gente puede soñar con proyectar la cuestión de forma internacional, ya que seguramente el potrillo vaya a ser nominado por la comisión hípica como uno de los dos representantes uruguayos en el próximo Longines Gran Premio Latinoamericano (G1) que se correrá sobre el césped del Club Hípico de Santiago, en Chile, en marzo y a mano contraria.

Con un escenario de tribunas llenas, pasó otra serie impresionante del Ramírez, consagrando a los mejores del turf charrúa en cada categoría. Fue una tarde repleta de historias, felices y de las otras, quizás resumiendo a la perfección ese vaiven permanente de emociones que desafía la hípica siempre. Maroñas, uno de los templos sagrados a nivel mundial, fue otra vez testigo de una fecha fantástica,inolvidable. Como casi siempre ocurre el 6 de enero…

Diego H. Mitagstein