El jockey brasileño ganó por primera vez la Polla de Potrillos con el tordillo en que siempre creyó

Juventud, categoría y profesionalismo llevaron en muy poco tiempo al jockey brasileño Francisco Leandro a convertirse en un referente de la fusta en la Argentina, tierra en la que también triunfan sus compatriotas Altair Domingos, José da Silva y el actualmente inactivo Jorge Ricardo. No sorprende, la escuela verdeamarelha desparramó grandes jinetes alrededor del mundo durante los últimos 15 años.

Poco a poco, “Leandrinho”, que ya se ganó el corazón de todos, va ganando las pruebas más trascendentes de la hípica nacional, como el sábado último en Palermo, donde conduciendo a Miriñaque conquistó el Gran Premio Polla de Potrillos (G1).

“No puedo ocultar que estoy muy contento con este potrillo, porque desde el  día que debutó le comente a su gente que iba a ser muy útil. Perdió las dos primeras carreras que corrió en 1000 metros y después ganó sobre 1200 y 1400 metros, y me dio la razón. Más me gustaba ahora para la milla, porque me deja la sensación de que la distancia es su futuro. Ganó un carrrerón”, lanza como primer análisis.

Luego, siempre atento, se “tiende” sobre lo que pasó en la Polla: “El caballo tiene mucha calidad, lo corrés donde vos querés. María Cristina -Muñoz, la entrenadora- me dio total libertad y decidí traerlo un poco más tranquilo; veía que venía muy fácil desde que largó e hice todo lo posible para no apurarme. Lo deje pasar al de Ortega -Roman Joy (Fortify)-, que venía por afuera allá por los 800 y ya en la recta, cuando tuvo libertad, Miriñaque comenzó a ir para adelante. En el momento que tuvo que pelear, peleó, y eso es de buen caballo. Esperaba que se hiciera un desarrollo más rápido, pero salieron todos parando y eso hizo que viniéramos más cerca de lo planeado. Al final ayudó, porque la pista no estaba buena, la noté cansadora. Quiero felicitar a todo el equipo de María Muñoz y a Tatino -Alberto Ibañez, el propietario- que son muy buena gente y se merecen un triunfo de este nivel”.

La Polla estaba entre los objetivos del jockey: “Me alegra porque siempre es lindo ganar una carrera importante como la Polla, mi primera, y espero que no sea la última. Hablo con mis colegas y me dicen que esta carrera es distinta, que todos la quieren tener en su vitrina; ahora, por suerte, ya la tengo. Con este logro ahora pienso en poder ganar un Nacional o el Pellegrini, que sería muy importante para mí como profesional. Hay muchas carreras de las grandes que no pude ganar todavía, pero ya van a llegar”.

Ya de cara al futuro, se arriesga: “Para mí Miriñaque debería andar muy bien en el Jockey Club y espero que no se venda para disfrutarlo”…