El jockey brasileño sumó tres nuevos triunfos en el miércoles de San Isidro, donde se apostaron 26.265.210 pesos, con un promedio por carrera de $ 2.188.768 

El nivel de Francisco Leandro no deja de llamar la atención. Su cosecha de triunfos es impresionante, y no reconoce hipódromos ni trazados. Le da lo mismo al jockey brasileño, que este miércoles en el Hipódromo de San Isidro consiguió otro triplete, después de los 4 éxitos del martes en La Plata y de los dos que había conseguido en Palermo el lunes, en una semana tremenda.

El primero de los discos llegó bien temprano, en la segunda contienda, con la rosarina Risa Divina (Roman Ruler y Royanita, por Southern Halo, Haras Vacación), que salió de perdedora en su cuarto intento de punta a punta y sobre 1100 metros. Un ratito más tarde, “Leandrinho” se subió a Doña Katiuska (Orpen y Doña Mishka, por Not for Sale, Haras San Benito), que defendió su enorme favoritismo en la quinta competencia imponiéndose por medio cuerpo; y, por último, la cosecha del líder de la estadística general se cerró inmediatamente después en las riendas de Buen Filo (Filoso Emperor y Ninot Jet, por Commander Jet, Juan C. V. Bruno) (foto), que por 3 largos prevaleció de un extremo al otro.

Hubo otros dos jockeys que superaron la unidad de éxitos en la jornada del Jockey Club: Osvaldo Alderete y Pablo Carrizo, al igual que el entrenador Mofid Hadweh Abuawad, radicado en Azul. Como ellos, el Haras San Benito festejó por duplicado con la mencionada Doña Katiuska y Don Empeño (Exchange Rate), y el padre del héroe del Clásico Orange (L) también multiplicó, pues vio vencer a Lady Otoñal en la tercera prueba.

La fecha en el Hipódromo de San Isidro volvió a dejar sonrisas desde lo económico, pues para las 12 carreras que se resolvieron la recaudación trepó hasta los 26.265.210 pesos, con un promedio de $ 2.188.768, ratificando los números que se vienen dando en las últimas semanas y que hablan de una evolución importante en materia de apuestas, aún cuando los sistemas online o recién están arrancando o ni siquiera han sido puestos en funcionamiento, como es el caso de San isidro.