El jockey italiano hizo vibrar Royal Ascot, ganando los 4 clásicos del día, incuida la Gold Cup con Stradivarius

Un día, seguramente, caeremos todos en la cuenta que tuvimos la oportunidad de ser contemporáneos del mejor jinete de todos los tiempos; del hombre que le dio un color distinto al deporte de los reyes; el que explotó al máximo sus cualidades gigantes y su carisma sin igual. Superó todo: problemas personales, momentos pésimos y hasta caer con un avión… Y hoy, ya veterano, con 48 años, deleita a todos con sus brazos, piernas y cabeza expertos en cruzar discos y más discos adelantes.

Frankie Dettori fue noticia otra vez en Royal Ascot, como cuando en 1996 ganó cada una de las siete carreras que conformaron el programa. Esta vez no fueron tantas las alegrías, pero su fabuloso cuatriplete clásico retroalimentó su categoría, “destruyó bookies” y deleito al muchísimo publicó que se acercó hasta el histórico hipódromo inglés para el tercer día del mitin real.

El italiano ganó cada uno de los clásicos que se disputaron, con el pico máximo de emoción en la consagración por segunda temporada consecutiva del estupendo fondista Stradivarius en la Gold Cup (G1-4000 m, césped), como tantas otras veces, haciendo pareja con un entrenador sin igual como John Gosden.

Sin perder un metro, Frankie esperó que se hiciera el claro en la recta, lo aprovechó al máximo cuando apareció y dominó para terminar venciendo por 1 cuerpo a Dee Ex Bee (Farhh). El hijo de Sea the Stars extendió así una racha infernal, pues lleva casi dos años sin perder, con 7 primeros puestos consecutivos.

El jockey nacido en Milán había ganado antes en otras 6 ocasiones la preciada Gold Cup, y comentaría tras el triunfo y el poker propio, quitándose protagonismo y ofreciéndoselo todo a Stradivarius: “Es un caballo maravilloso, con un corazón mucho más grande que su propio cuerpo. No sabe perder, y lo único que tengo que hacer es mantenerlo a tiro de sus adversarios en la recta para que él haga el resto. No me preocupé cuando en el derecho no encontrábamos paso, porque sabía que con paciencia el claro iba a aparecer y el caballo iba a mostrar toda su calidad”.

La cosecha del italiano se inició guiando de forma magistral al perdedor A’Ali (Society Rock) para ganar el Norfolk Stakes (G2-1000 m, césped), reservado para productos, al que luego anexó el Hampton Court Stakes (G3-2000 m, césped), donde también estuvo brillante, ahora en la cruz de Sangarius (Kingman). El triplete lo completaría con Star Catcher (Sea the Stars), también a cargo de Gosden, en el Ribblesdale Stakes (G2-2400 m), para potrancas de 3 años, el “Oaks” de Ascot, como también se lo conoce.

La serie de triunfos de Frankie se cortaría en el Britannia Handicap, cuando Harry Bentley y Biometric (Bated Breath) cortaron el vuelo del italiano y Turgenev (Dubawi) para vencerlos por 1 1/4 cuerpo. Fue una pena, pero, a la vez, pocos se preocuparon por la derrota. La preferencia estuvo en centrarse en la magnífica serie que el jockey más grande de todos había cerrado un rato antes. Verlo en acción es un deleite; ser contemporáneos de semejante crack, único.

FOTO: ASCOT

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