El potrillo y la potranca se lucieron sobre 800 metros en San Isidro; Francisco Leandro montó a ambos

La tarde de domingo en el Hipódromo de San Isidro trajo las primeras competencias para la generación nacida en 2017. Sobre 800 metros y en el césped, fueron los potrillos los encargados de romper el hielo con el Premio Bouclette Gulch.

Gigantesco saltó al largar y casi se saca de encima a Francisco Fernandez Goncalves, su jockey, pero se recuperó y terminó redondeando un exitoso debut tapando en el disco a Le Vasterivale (Le Blues), que también la pasó muy mal en la suelta, pero recibiendo golpes varios.

Había sacado varios cuerpos adelante después de hacer strike en la partida Lenovo Gone (Lenovo), pero en los 150 metros lo “agarraron de la cola” y cedió el protagonismo para sus adversarios, quedando finalmente cuarto.

Fue de 45s28/100 el tiempo establecido por Gigantesco, hijo de Montañez Tom y Camrose (Brancusi), criado en el Haras Doña Erminda, defensor de la caballeriza J & B y bajo la preparación de Noel Gaitán Picart.

Un rato más tarde llegó el turno de las potrancas y del Premio Scarlatt, donde todo fue bastante más holgado en favor de Santa Halo, que prevaleció de un extremo al otro exhibiendo una inmadurez importante. Se la pasó cambiando de mano y dando saltos la hija de Sebi Halo e Ianthina (Intérprete), que aún así logró mantenerse al frente para llegar a la meta con 1 1/2 cuerpo de ventaja sobre Melisandre (Peten Itza) al cabo de 46s19/100, tiempo casi un segundo más lento que el marcado por los potrillos.

De la cría del Haras El Paraíso y portando la chaquetilla de la caballeriza La Morocha, la potranca está a cargo de Omar Labanca en Palermo y, como Gigantesco, fue conducida por Francisco Leandro, obligado a trabajar de lo lindo para quedarse con las dos primeras pruebas para productos de la temporada.