La fantástica velocista hizo historia ganando por tercera temporada seguida el Gran Premio Maroñas (G3), igualando a la argentina Eglantine

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Montevideo, Uruguay)

MONTEVIDEO, Uruguay.- Girona Fever conmueve, emociona, bate récords y, sobre todo, casi nunca pierde. En otra muestra de su clase única, conservó su título de mejor velocista del Río de la Plata ganando por tercera vez consecutiva el Gran Premio Maroñas (G3-1000 m, arena), convirtiéndose en el segundo ejemplar en alcanzar semejante marca en la historia, tras aquella lejana hazaña de la argentina Eglantine (British Empire), entre 1950 y 1952.

La aplaudieron cuando hizo el paseo y la ovacionaron al regreso de su hazaña, después de doblegar a un grupo exigente imponiendo su categoría de punta a punta, rematando con una aceleración soberbia y venciendo por 2 1/2 cuerpos a La Sobrina (Trinniberg), estampando un tiempo de 56s58/100, menos de 1 segundo por encima del récord que ostenta en la distancia Holy Legal (Holy Roman Emperor) desde 2019.

A esta altura, cualquier adjetivo quedará corto con la hija de Texas Fever, disfrutada por Luis Herrera y todo el equipo del Stud Uruimporta, pero ya propiedad de todos. En su actuación previa, volviendo de Argentina, donde se llevó el Clásico Venezuela (G2) de Palermo, la zaina había dejado algunas dudas, ganando cortito; pero ahora las evacuó, a su estilo, mostrándose superior, como desde siempre.

Federico Fabián Píriz, el jockey de siempre de Girona Fever, dijo: “Estaba tranquilo y seguro de la yegua, porque se lo buena que es. Confiábamos en ella y desde la largada todos los nervios se calmaron. La idea era venir ahi y sin contratiempos, porque para eso la habíamos preparado. Salió todo redondito y día a día demuestra su calidad”.

Herrera, en tanto, disfrutando como siempre con su familia de la crack, sumó luego: “Lo viví con muchos nervios, esperando que llegara la carrera. Hablábamos con los míos que cuando Girona salió a la cancha y la gente la aplaudió nos emocionamos. Queríamos que lograra este hecho histórico, se lo merecía. Federico nos decía que estaba 10 puntos y lo dejó en claro. De ahora en adelante seguramente pensemos en volver a Buenos Aires para el 1 de mayo y darle la revancha a Labrado (Le Blues). Sería un gran espectáculo y es una forma de agradecerle a la gente por todo lo que nos da y lo que la quieren. La copa es de toda la gente que hincha por Girona”.

Por mucho tiempo se hablará de su triplete en el Gran Premio Maroñas, pero, sobre todo, jamás el turf uruguayo, rioplatense y sudamericano en general olvidarán a una yegua excepcional como Girona Fever, para lo que no importa lo que suceda de aquí en adelante. Puede no ganar nunca más (suena difícil), pero lo que le dio al público hasta ahora deja la cuenta saldada…