Rafael Dellacasa comenzó a ganar la Copa de Plata (G1) en 2012, cuando, decidido, compró a Global Hunter…

Puede resultar curioso, pero Rafael Dellacasa empezó a ganar el Gran Premio Copa de Plata (G1-2000 m, césped) del sábado en el Hipódromo de San Isidro hace más de seis años, en una larga mesa de un restaurant en California, en 2012, cuando una banda grande de argentinos festejaba el triunfo inolvidable de Calidoscopio (Luhuk) en el Breeders’ Cup Marathon (G2) de Santa Anita Park; cuando Global Beauty no aparecía ni en sus sueños.

El uruguayo Pablo Núñez contaba que había ido a ver a Global Hunter (Jade Hunter) al Magalí Farms, y que sus dueños querían venderlo; el excelente caballo, que fue G1 en el Norte, no había atraído criadores y tenía apenas un puñado de crías, luchando permanentemente con esa mano que se fracturó en mil pedazos y que, aún hoy, es foco de estudio para veterinarios, ya que son pocos los que se recuperan de semejante lesión; si hasta podría decirse que lo suyo fue un milagro.

Rafa lo conocía a la perfección, por su cercanía con La Providencia, los colores que representó en su campaña local. Por eso, rápido, casi sin dudarlo y sin pensarlo, le dijo a Pablo: “Metámosle para adelante, hay que comprarlo”. La operación se cerró, invitó socios (entre ellos el haras de los Depieri) y el colorado divino llegó a la Argentina para servir en Chenaut, donde aún reside.

Aquél momento de seguridad, de confianza ciega en un caballo que adoraba le dio ahora a Dellacasa y todos los suyos la alegría más grande de sus vidas en los hipódromos, con una Global Beauty que esta vez fue imparable para ganar el “Pellegrini de las Yeguas” y hacer complicadísimo la elección de la mejor de la temporada.

La alazana que cuida Carlos D. Etchechoury y presentó “Pochi”, su padre, tuvo la potencia en la recta final que le había faltado cuando perdió con Halo Holiday (Harlan’s Holiday) en el Enrique Acebal (G1) del año último, quebrando la oposición de la potranca Mirta (Treasure Beach) para cruzar el disco con una cabeza de ventaja y tocar el cielo con las manos.

Ganadora y escolta tuvieron fortuna en un desarrollo que, se sabía, iba a ser complicado ante una pista repleta. Se colaron por dentro en la curva y en la recta, zafando de tropiezos probables. Mirta dominó primero y rápido Adrián Giannetti puso buscar más afuera con Global Beauty para empezar una pelea que sólo encontraría fin en el último salto.

A 4 cuerpos, Irisa (Pure Prize) conseguía un tercer lugar enorme, dejando a 3/4 de cuerpo a la puntera Seas Alabada (Sebi Halo), cuya actuación fue sobresaliente y que deja lugar a pensar que durante 2019 será gran protagonista de la categoría. Al pescuezo, la favorita Halo Holiday (Harlan’s Holday) era quinta, con Sweet Mana (Easing Along) en séptimo y Joy Nidera (Fortify) décima, todo tras excelentes 1m58s24/100.

Sin palabras estuvo un largo rato Rafael Dellacasa, emocionado al máximo por ese triunfo tan especial como propietario y criador. Esa confianza en Global Hunter tuvo recompensa con Global Beauty, que fue la última cría de la estadounidense Kiwi Girl (Stravinsky), antes de morir en 2015, lamentablemente.

El turf tiene mucho de intuición y mucho de corazón. Las apuestas no son efectivas, es una verdad de Perogrullo, y a la hora de elegir un padrillo, como dicen, todo puede pasar. Pero Dellacasa tuvo convicción, fe gigante y cariño, apoyó a su caballo con casi todas sus yeguas y la recompensa estuvo nada más y nada menos que en el disco de la Copa de Plata (G1).

Seguro, pero seguro, que más antes que después, Rafael y sus hijos viajarán hasta Chenaut para abrazar al crack que en el sábado de San Isidro les dio una satisfacción inigualable; casi irrepetible…

Diego H. Mitagstein

Foto Juan I. Bozzello