Campeona en su país, fue octava hoy en el Saudi International Handicap; la clara muestra de que el mundo del turf ya no conoce de fronteras cuando se trata de ilusionarse y correr

Por Diego H. Mitagstein

La globalización del turf es, desde hace ya unos años, una cosa común. Mucho más en casos como los del festival de la Saudi Cup, que suelen cursar invitaciones hacia distintos puntos del planeta. Una de las particularidades del mitín fue la participación de la potranca Zariyannka, líder de su generación en República Checa.

Adquirida en apenas 5000 euros en las ventas mixtas de febrero de 2020 en Arqana, en Deauville, Francia, pudo crecer después hasta ganar el Czech Republic Oaks en el hipódromo de Karlovy Vary. Entrenada por Zdeno Koplic y conducida por Ingrid Koplikova, su hija, viajó especialmente hasta Riyadh para tomar parte este viernes del Saudi International Handicap, una prueba abierta, sobre 2100 metros en el césped y con 500.000 dólares en premios, donde finalmente ocuparía la octava ubicación a 12 cuerpos del irlandés Petrus (Zoffany).

De la cría del Aga Khan e hija de First Defense y Zaridiya (Duke of Marmalade), fue también segunda en el Velka Jarni Cena (L), las 2000 Guineas checas, y quinta ante los machos en el Derby, pero además emprendió un camino por las potencias del turf europeo que, por ejemplo, la llevaron hasta Austria para ser quinta en el Grosser Preis der Osterreichischen Lotterien, el Derby local en Magna Racino, o hasta hacer un intento en el prestigioso Prix de l’Opera (G1) en ParisLongchamp, Francia, el día del Prix de l’Arc de Triomphe (G1), donde se clasificó undécima y anteultima.

“Zariyannka fue favorita cuando ganó el Oaks en casa, batiendo a una potranca alemana, pero es cierto que el resto de la temporada fue difícil para ella. Su actuación en el Derby checo no fue lo que esperábamos y cuando viajamos al Prix de l’Opera todo salió mal, comenzando con que se nos rompió el transporte”, contó Koplikova, que corrió en Francia, Polonia y España, además de como local. Luego, agregó: “Fue gracias a Adrian Beaumont, del International Racing Bureau de Newmarket el que nos allanó el camino para estar aquí y estamos muy contentos de haberlo concretado”.

La presencia de Zariyannka, proveniente de un destino raro para las grandes ligas hípicas como República Checa, es una clara muestra de lo que este tipo de festivales genera: pasión, ganas de competir y de tener experiencias, más allá del resultado.