El piloto platense llegó esta semana a esa impactante cifra de triunfos; “No se cuánto, pero voy a correr un tiempo más”, contó

Por Hugo Bordoni

“Gonzalo me dejaste afuera… ¿Cómo no me dijiste nada…?”, la pregunta estalla en la popular del Bosque. “Es que si la jugabas vos, perdía…”, contesta el hombre vestido de colores. “Ahora le digo a Pedro que te juegue a tercero, así te arruina…”, la sigue el inquisidor, “Noooo, a Pedro no, por favor, que no me juegue Pedrooo”, replica el jockey, que no es otro que Gonzalo Hahn. Los habitués de ese diálogo, en el rincón de la vieja popular pegado a la Oficial, festejan riendo y la vida sigue…

Escenas como esa se han repetido por miles en estas dos décadas, con diálogos y anécdotas desopilantes, muchas veces animados por “ciudadanos ilustres” de las tribunas platenses, siempre listos para para el contrapunto con Gonzalo, a sabiendas que este les seguirá el juego. “Dejate de joder Gonzalo, esa ganaba conmigo y yo peso 90 kilos”, le dijeron alguna vez, para encontrarse con otra salida letal:“Tenés razón, qué gordo estás…”. Tanto lo pueden elogiar por alguna carrera que viene de ganar, cuestionarle finales perdidos o “regalados”, incluso cargarlo con el fútbol, pero siempre habrá sonrisas, aceptando ese juego como parte del folclore del Bosque.

Esas postales de Gonzalo Hahn y humildes burreros platenses vienen a cuento del triunfo número 2000 conseguido esta semana por el piloto de Coronel Suárez, hazaña que se había impuesto como desafío profesional hace un tiempo y que alcanzó este martes, en un 2021 que, señala, “pese a la pandemia me viene tratando bastante bien”.

“La verdad que no puedo quejarme, gané unas cuantas carreras este año, incluso ese G1 en Palermo con el caballo de Piana…”, cuenta Hahn, recordando el notable impacto de Storm Dynamico (Dynamix) en el Gran Premio de las Américas (1600 m, arena). También el mes pasado había cruzado en el centro con Elcisa (Angiolo) en el Clásico España (L), y en su mochila desde 1995 la estadística lo muestra con 12 victorias de G1.

En La Plata en este 2021 tan difícil ya juntó 20 fotos y marcha cuarto en la estadística general, detrás del lesionado Francisco Goncalves, del aprendiz Miguel Sosa y el también veterano Walter Aguirre, viejo adversario con el que ha compartido miles de viajes a las gateras.

“Me siento bien, ya me preguntan a veces cuando voy a retirarme, pero pienso a correr un tiempo más. No sé cuanto, no quiero decir ni mucho, ni poco, pero mientras me sienta bien voy a seguir…”, nos dijo Hahn, contando que su rutina de trabajo sigue siendo la misma: “vareando de lunes a viernes, sin falta”. Los fines de semana sin carreras en el Bosque los aprovecha junto a su mujer, Noni Monges, para ir a la chacra en General Conesa, partido de la Costa. Les sirve para disfrutar de algo que los apasiona, el campo.

“Ahí tengo algunos animales, y además nos vamos con Guillermina, nuestra beba de 5 meses, se me cae la baba cuando hablo de ella…”, agrega riendo sobre su novel heredera. Los otros dos hijos de Gonzalo ya son grandes: Luciano (20) y Tomás (18), ambos con proyectos de vida que nada tienen ver con turf. Hahn tiene tres hermanos: Nicolás, ligado al turf y que entrena algunos caballos en La Plata; Marcelo y Hernán.

Gonzalo nació en Coronel Suárez, una ciudad ligada desde siempre al polo. Allí sus padres trabajaban en el Haras El Tío, establecimiento cuyo dueño era nada menos que Alfredo Harriot, el mítico integrante junto a su hermano Juan Carlos, y los hermanos Alberto y Pedro Heguy del equipo (Coronel Suárez) que dominó durante dos décadas el polo mundial.

El padre de Hahn entrenaba algunos caballos de Harriot y cuando Gonzalo empezó con las cuadreras, a fines de 1993, luego de uno de esos precoces triunfos el trainer Eduardo Apphatie, eterno viajero con los ejemplares del stud José Luján, le sugirió que se anotara en la escuela de aprendices de La Plata, ofreciendo un contacto nada menos que con Harry Martínez. Así el chico de Coronel Suarez arrancó trabajando en ese stud platense, donde abundaban los caballos buenos, y teniendo al paisano Harry como mentor solo podía salir bueno…

El resto de la historia ya es conocida, ascendió a fines de 1996, la primera alegría fue con Chilote, un alazán que cuidaba Jorge Marsiglia, y en el 2001 llegaría la gloria de Second Reality (Hidden Prize) ganando Jockey Club, Provincia y Dardo Rocha en el Bosque, para concluir la temporada pasando de largo por mitad de pista en el Pellegrini (G1). Fue una etapa inolvidable junto a Rodolfo Cariaga y los colores rojo y oro de El Asturiano, y el final de ese Pellegrini tuvo color platense, porque segundo fue Bat Ruizero (Bat Atico), con Jorge Arana.

Con tantos años de éxitos, le preguntamos si alguna vez lo tentaron para asumir compromisos con caballerizas de Palermo o San Isidro: “No, la verdad que nunca tuve ofrecimientos serios para ir a correr allá, y acá en La Plata tampoco tuve compromisos firmados, les corrí mucho a algunas caballerizas, pero nunca tuve compromisos y tampoco los tengo ahora”.

Competir con jóvenes a los que dobla en edad, representa un desafío para la actualidad de Gonzalo, que le demanda mantener un estado físico excelente, mirando de reojo al peso, que por su altura fue un duro compañero de ruta. “Estoy en 55 y medio, pero siempre tuve que hacer grandes sacrificios para poder mantenerme. Como lo que menos calorías tenga, lechuguita, pechuga, churrasquito, algo al horno, siempre lo menos posible… Pero cuando dejé sí que voy a engordar…”, remata.

Lo que le servía para mantener estado físico eran los ratos de fútbol 5, los martes a la mañana, junto a otros profesionales sureños. En parte por diversión y en parte para “bajar un poco de peso antes de ir a correr”. Sobre esos choques futboleros, que se suspendieron el año pasado cuando arrancó la pandemia, Gonzalo admitió que su nivel siempre estuvo lejos del de Messi: “Soy malísimo, no jugaba de nada, daba vueltas por ahí y además era el único que jugaba con el teléfono en el bolsillo. Porque los martes se toman los compromisos de montas, y yo venía corriendo y por ahí sonaba el teléfono y me paraba para a atender a los cuidadores que me llamaban”, recordó riendo.

“Estoy saliendo para el hipódromo porque hoy empiezo temprano”, nos dijo este jueves a la mañana y una hora después cruzaba de galope con el potrillo Hit Top (Hit It a Bomb). Pero la charla de Gonzalo terminó con una “confesión” digna de los libros, que aclara un debate tribunero interminable: “Queremos saber la verdad sobre tus paseos: ¿es cierto que cuando salías por la verja, cruzabas la cancha frente a la popular y volvías desestribado junto a los palos era porque ese caballo te gustaba?”, preguntamos. La carcajada fue inmediata: “Y si, la verdad que los que decían eso estaban bien rumbeados…”. Hubo que esperar que ganara 2000 carreras, pero al fin llegamos a la verdad… Un crack total. Eso sí, de turf, no de fútbol 5.