Luego de una operación y de un duro trance, el jockey retorna al trabajo este jueves y se ilusiona con brillar el 1 de mayo

Por Diego H. Mitagstein

La vida es una montaña rusa, que por momentos está cerca de las nubes, y en otros parece ponernos a todos a las puertas del abismo. Gustavo Calvente pasó de levantar los brazos festejando un triunfo de G1 a una situación inesperada y que obligó a una operación de emergencia para que su vida no corriera peligro. Hoy, cuando pasaron unas pocas semanas del evento que le cambió la vida, el jockey es puro optimisto, tiene una sonrisa dibujada en su rostro que no la borrará ninguna derrota y hasta se anima a decir: “Guardá este mensaje, te lo dije y voy a demostrar que ahora se va a ver lo mejor de mí”.

Después de horas de angustia, de expectativa, este jueves el horizonte se despejó para uno de los mejores jinetes del país, pues recibió el alta médica y desde este jueves volverá a hacer lo que más le gusta en la vida, montar, pensando en estar presente el 1 de mayo próximo en el Hipódromo Argentino de Palermo, cuando el mitín del Gran Premio República Argentina, “donde tengo varias lindas montas”, según él mismo dice.

“Estoy bárbaro, muy bien, por suerte. Después de la operación salió todo perfecto, estoy con buen ánimo y estaba necesitando mucho poder volver a correr, después de estos días de reflexión y de esperar, en los que me dí cuenta que correr y trabajar es importantísimo en mi vida”, cuenta Gustavo, protagonista de la última edición de Turf Diario TV. “Los resultados post operatorios fueron muy buenos, yo físicamente me siento bárbaro y con este ok voy a estar de vuelta en carrera; me siento muy bien para encarar la vuelta, y cuanto antes pueda hacerlo me va a hacer muy bien en mi cabeza”, suma.

Respecto a cómo afectó el breve parate a su físico, el profesional explica: “La verdad que me siento perfecto. Camino, entreno suave, camino. El médico me dijo que no me enloquezca, que no me apure, porque sabe que siempre uno quiere hacer más de lo que se puede. No puedo varear, pero tengo mi caballo mecánico en casa y me subo a cada rato, le doy unos ‘palos’, y me entretengo. Con el peso vengo bien, trato de mantenerme porque estuve muchos días parado sin hacer nada; perdí un poco de masa muscular, pero me voy a recuperar rápido. Me pone muy contento saber que tengo posibilidades de correr los clásicos el 1 de mayo, que tengo unas lindas montas”.

No fueron sencillos los últimos días para Calvente, que explica: “En estas situaciones les debe pasar a mucha gente lo mismo. A veces te desganás, se te va la chispa de lo que hacés, pero con esto que estoy superando me volvieron las ganas de correr, es impresionante la ansiedad, la ilusión de arrancar una nueva etapa, de volver a la competencia. Cuando el jockey no puede correr por fuerza mayor, necesita hacerlo. Me hizo pensar muchas cosas, regresar con todo, superarme, y enfocado en los objetivos con la ayuda de la familia, porque es un momento muy duro, donde la cabeza te va muy rápido. Siempre estuve confiado que iba a salir todo bien, y ahora estoy listo para volver con más fuerza y más ganas para hacer lo que más me gusta”.

El jockey sigue, casi sin necesidad de repregunta: “No estaba con el fuego sagrado, pero mirando carreras me di cuenta todo lo que necesito competir. A veces te desilucionás, no tenés las ganas de otros tiempos, pero con estas cosas tomás fuerza y ahora sólo quiero volver para llegar a lo más alto de mi rendimiento, estar mejor que nunca, porque no tengo dudas que se vienen cosas importantes para mí”.

Sobre el final, Gustavo no deja pasar el detalle del enorme apoyo que recibió de la actividad en general y de muchísima gente a través de las redes sociales: “Fue fundamental, porque fue una noticia que no le comenté a nadie, que cuando supe ya me estaban operando. Pero cuando se comentó me llamaron desde todos lados para darme ánimo, me llenaron de energía, me ayudaron a encarar todo de otra manera. A ponerme bien…”.