Volando en la recta, cortó el vuelo de Dar La Paz para quedarse con el Joaquín S. de Anchorena (G1)

Decir que el Gran Premio Joaquín S. de Anchorena (G1-1600 m, césped) lo ganó “cualquiera” sería una falta de respeto para con la generosidad competitiva que permanentemente mostró en su campaña Hat Mario. Sí fue sorpresa lo del hijo de Hat Trick, cortando el vuelo del valiente Dar La Paz (Roman Ruler) prácticamente en el disco y por la cabeza, con Equal Valioso (Equal Stripes) volando desde el fondo para ser tercero al pescuezo; el sport de $ 28,05 que el zaino del Stud Los Cantores estampó en el totalizador lo ratifica.

Pero esos números grandes fueron más en el marco de una carrera dificilísima y pareja desde la previa que desde las propias posibilidades del ganador, caballo que esta temporada hizo puesta con el excelente El Benicio (Hurricane Cat) en el Clásico 9 de Julio (G2) y que también conquistó en el césped de Palermo el Clásico República Federativa del Brasil (G3). No había corrido bien el Ecuador (G2), es cierto, tanto como que la tarde del Gran Premio San Isidro (G1) le faltó suerte para avanzar con libertad en el derecho, esa que lo acompañó ahora para que su atropellada sí se transformara en letal.

Gustavo Calvente se esmeró para no tener complicaciones esta vez, y el plan salió a la perfección, sacando provecho del ritmo que adelante impupso el cordobés Strategos (Zensational), que desde una largada bien abierta fue puntero, pagando en la recta el esfuerzo. Frente a las tribunas, mientras arrancaba Hat Mario, Dar La Paz tomaba la posta al frente, tras venir segundo siempre, y se insinuaba como hueso duro de roer, pero sólo hasta que arrancó el pupilo de Hugo Pérez, letal.

A 1 1/2 cuerpo, Imagen de Roma (Roman Ruler) era cuarto, con Pure Nelson (Mount Nelson) sintiendo el esfuerzo de correr tres G1 en un mes al rematar séptimo y Nicholas (Equal Stripes), el campeón defensor, “traicionado” por la lluvia y la pista pesada, un terreno donde pierde considerablemente efectividad, tanto como para ser sólo undécimo.

Sensaciones encontradas produjo desde un perfil el éxito de Hat Mario en el Gran Premio San Isidro, pues fue criado en el Haras La Biznaga, la fábrica de campeones de Charly Blaquier y que este domingo vivirá la última etapa de su liquidación final, venciendo sus training y sus yearling en La Rural de Palermo. Fue una “despedida” con tanta gloria como la que cosechó casi desde sus inicios, allá por la década del ‘70. Valieron, entonces, las lágrimas de Juan Ithuralde, su manager, copa en mano y mil recuerdos en su cabeza.

Hat Mario contó con la astucia de Gustavo Calvente en sus riendas, pero también con el saber de la profesión del querible uruguayo Hugo Miguel Pérez, uno de los tantos preparadores que cobija la hípica nacional que cuando tiene la posibilidad forja caballos buenos. Fue “un tiro para el lado de la justicia” para un profesional intachable.

Hat Mario dio el golpe en el Anchorena. Como se dijo, no ganó cualquiera, aunque el sport haya sido de fiesta. Se consagró un caballo que la peleó siempre desde atrás, que jamás dejó de darlo todo ni aún perdiendo. Que no será un crack ni un campeón, está claro, pero, como tantas otras veces en la hípica, los que se calzan todos los días el overol, también pueden encontrar premios grandes e inolvidables…

Diego H. Mitagstein