El mejor jockey uruguayo de la actualidad, acaba de alcanzar los 1000 triunfos oficiales y atraviesa una etapa de vivencias inolvidables; su vida, su presente y sus objetivos

Por Germán Boiso

MONTEVIDEO, Uruguay (Especial para Turf Diario).- El final de 2021 y el inicio de 2022 han sido movilizadores para Héctor Fabián Lazo, el jockey líder en Uruguay. Antes de adentrarnos en la entrevista que concedió a Turf Diario, y  para conocer a fondo su presente, echemos una mirada a sus “documentos”. 

Héctor Fabián Lazo nació en Villa del Carmen, Departamento de Durazno, justo en el corazón geográfico de este pequeño pero pasional país. De a caballo, desde niño siempre soñó con ser jockey pero la realidad superó todo. Muy joven formó familia con Lilián Velazco, su pareja, y con ella llegaron a Maroñas en 2009; Emilio, el hijo mayor de ambos y que hoy tiene 16 años, todavía hacía cualquier tipo dedesastres infantiles y el menor, Elías, hoy con 10, recién estaba “en los planes”. El arribo fue lleno de expectativas, con mucha experiencia en raids y pencas, pero con todo por demostrar y mucho por aprender en la difícil profesión de conducir un SPC.

La historia de como llegó a Montevideo no tiene desperdicio. Es el propio Héctor el que la cuenta: “En toda mi vida había venido una vez sola a la ciudad, a un cumpleaños de 15 de una prima. No conocía nada. Vinimos para el Ramírez de 2009, porque soy primo segundo de Esteban Lazo, y él corría el clásico con Escolaso (Essayons). Pasé por el stud de Yolanda Dávila, del que mi tío Carlos era capataz y él le comentó que corría pencas en el interior y ella me ofreció trabajar vareando. Estaba loco de la vida, pero no tenía idea de las reglas en Maroñas. En ese momento, me dieron una mano enorme Fabio Guedes y Nuber Mieres, Yolanda me mandó ir al medio de ellos y me fueron enseñando. Hasta el día de hoy, recuerdo que Nuber me regaló mis primeros lentes. Fue una experiencia hermosa con dos jockeys excelentes y grandes personas. Es más, al tiempo, cuando vine a correr a Las Piedras, Fabio se encargó de ayudarme para que todo se diera para mi debut”. 

Pero esa etapa duró algunas semanas, volvió al campo y todo 2009 fue de tomar la decisión de venirse o no. La llegada definitiva se daría a fines de ese año y para 2010 comenzaría a varear en Maroñas y ya con su familia instalada en Montevideo. A partir de allí empieza una historia de película: tras varios meses vareando, fue el entrenador Eber Illaria el que le dio la chance de empezar a correr en Las Piedras, y también de trabajar en el circo canario. 

Eran otras épocas, Las Piedras no era oficial, no existía el Sistema Integrado Nacional de Turf ni al Escuela de jockeys. La única forma de cumplir el sueño de correr en Maroñas era ganar 50 carreras en el interior. Lazo lo logró rápido, antes de fin de año llegó a las victorias necesarias y en diciembre de 2011 debutó en Maroñas, cuando estaba a punto de cumplir 24 años. 

Una década le alcanzó para hacer historia, lleva cuatro estadísticas consecutivas, algo que no se había logrado desde la Reapertura, además ganó tres estadísticas en Las Piedras, obtuvo la mayoría de los clásicos importantes, incluído el Gran Premio José Pedro Ramírez (G1) de 2020 y todo eso desembocó en su intensa actividad de los últimos meses. 

En pocas semanas fue tercero en el Longines Gran Premio Latinoamericano (G1) de 2021 corriendo al chileno Win Here (Breathless Storm), obtuvo su cuarta estadística en Maroñas, fue cuarto en el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1) de San Isidro, en Argentina, en la histórica muestra de Athelsta (Midas Touch); fue escolta en el Ramírez junto a Olympic Harvard (Redattore), en una derrota de esas que marcan; viajó a Dubai para debutar en dicho medio junto a  Kiefer (Drosselmeyer); y ya tiene agendados tres eventos claves; viajará rumbo a Arabia Saudita para correr con Kiefer y para reencontarse con Ajuste Fiscal (Ioya Bigtime), irá a Chile para correr el Latino con Olympic Harvard y participará del calendario clásico de césped con Athelsta en Argentina. 

Como si todo esto no fuera suficiente, el último fin de semana llegó a 1000 carreras ganadas de forma oficial en Maroñas, un número enorme para el turf uruguayo y casi increíble si se considera que sólo precisó de 10 años para conseguirlo. 

Lazo vive como corren sus caballos; muy rápido. Sin embargo, todo lo hace con una tranquilidad enorme, que lo caracteriza adentro y afuera de la cancha y que lo define en su forma de ser.  

Así conversó Turf Diario con el jockey líder de Uruguay en el momento en que lanza su carrera internacional: 

-Vamos a comenzar por el final… ¿Cómo viviste la experiencia de competir en Dubai? Un turf nuevo para vos en el que nunca habías estado y en el que quizás no habías ni soñado competir. 

-Es algo que no había soñado. Si bien uno mira carreras de muchos lugares, Estados Unidos, Europa, Argentina, pensando en correr ahí, la realidad es que una vez que me enteré que iba a competir en Dubai me puse a mirar videos y fotos del lugar para conocer más, porque nunca pensé competir en una pista tan importante. Me imaginaba que había muchas cosas lindas, pero cuando lo viví la realidad superó la expectativa. Uno se imagina que es majestuoso, pero es más que eso. El cuarto de jockeys por ejemplo es inmenso, te atienden al detalle, te preparan todo y te hacen sentir que sos, junto al caballo, el gran protagonista del espectáculo. Es un ámbito super profesional, con jockeys con mucha experiencia y nivel, y uno aprovecha para observarlos y aprender. Es un hipódromo exigente y diferente a lo que uno está acostumbrado, son carreras que se corren sin dar ventajas, muy encimados uno de otro. Tenés que tener claro cuando sacar para armar una atropellada. Tenés el reglamento que te lo mandan antes de correr, hay que estudiarlo y saberlo bien. Por ejemplo, el tema del castigo, porque sólo podés dar 12 palos, no se puede pegar uno atrás de otro y si castigás 4 ó 5 veces seguidas y el caballo no reacciona, no podés pegar más; lo mismo si sacás ventajas. La idea es incentivar al caballo no por pegar. En cuanto a las molestias, las sanciones son grandes, te llaman de oficio y están al detalle. Hay que estar todo el tiempo al ciento por ciento de atención, están en cada mínimo detalle. Incluso la evolución es constante, ellos te van permitiendo correr cada temporada, pero siempre te estás ganando el derecho de competir al año siguiente. 

-En cuanto a Kiefer y su debut, imaginamos que tenés que haber quedado conforme mas allá del tercer puesto final, sobre todo con el rendimiento que mostró el caballo…

-La carrera no se dio como la habíamos mirado con Ricardo Colombo, habíamos estudiado a todos los rivales y esperábamos que se hiciera más rápida, porque había varios punteros, incluído el que terminó ganando; entendíamos que un par de Godolphin le iban a hacer la carrera al favorito. Por eso vinimos cuidándolo, viajando a sus patas, pero en el derecho el puntero disparó al venir solo y, aunque en los metros finales aflojó, no nos dio para alcanzarlo. Quedamos muy conformes, corrió al mes de haber llegado, los primeros días le habían costado un poco porque había sentido el viaje, tuvo que adaptarse que nunca es fácil, pero en las dos últimas semanas se había recuperado, en la previa se sentía muy bien, muy sano, nos dejó conformes y estamos seguros que ahora más adaptado puede rendir mucho más y darnos alegrías. 

-Ahora se viene Arabia Saudita, un nuevo viaje, un nuevo hipódromo y un nuevo desafío… 

-Así es. En 20 días partimos rumbo a Arabia para correr un clásico importante y lo hacemos con mucha ilusión. Ya estar presente y competir en una prueba así, con un caballo que va desde Uruguay es un sueño. Estar ahí con sus propietarios, el entrenador y todo el equipo también, y ahora se vendrá esta oportunidad de estar presentes en esa jornada. Y no solo será con Kiefer, porque me acaba de confirmar Antonio Cintra que el viernes correrán en yunta El Patriota (Ecólogo) y Ajuste Fiscal, por lo que tendré la oportunidad de reencontrarme con un caballo al que quiero mucho, que me dio mi hasta ahora único Ramírez y eso también me genera mucha ilusión. 

-Para llegar a esta realidad a nivel internacional, ganaste todo en Uruguay, incluida las últimas cuatro estadísticas en Maroñas en forma holgada. ¿Cómo encarás esta etapa y cómo vas a hacer para tener tanta actividad tanto a nivel local como internacional?

-Tuve años muy buenos, gracias a caballos excelentes que me han ayudado a lograr tantos triunfos. En lo personal siempre me fui poniendo metas y sueños por cumplir. Primero era llegar a correr en Maroñas cuando estaba en mi pueblo, luego ganar una estadística, y logré ganar siete entre Maroñas y Las Piedras; ganar grandes clásicos, tratar de llevarme un Ramírez y todo se ha ido dando. Creo que ahora llegó el momento de buscar este tipo de desafíos a nivel internacional. Tengo el apoyo de los compositores y los propietarios que no me ponen trabas para poder salir a competir. Si bien no pierdo el foco de Maroñas, como se vienen presentando las cosas estoy con muchas ganas de aprovechar las chances que se me vayan presentando en el exterior. La idea que tengo después de haber logrado cumplir mis objetivos aquí es poder competir afuera, viajar y conocer. Lo ideal y lo que tengo pensado hacer temporada en Dubai o en Arabia, aunque esto sería para el próximo año, en vez de viajar puntualmente, hacerlo durante la temporada, aunque la idea no es instalarme fijo. Además, el 2022 se plantea con lindos desafíos ahora bien cerca en el tiempo, porque tenemos la chance de correr en Argentina con Athelsta, que se va a radicar y lo voy a correr en los clásicos que compita; tenemos a Olympic Harvard en el Latino de Chile, así que tenemos muchas ilusiones y desafíos. Pero la idea, sí para la próxima temporada sería poder hacer temporada en Medio Oriente. 

-Mas allá de Dubai, venís de meses intensos donde te ha pasado de todo, y una de las cosas lindas fue correr y muy bien el Gran Premio Carlos Pellegrini, donde fuiste cuarto junto a Athelsta…

-Fue una experiencia bárbara. Había corrido el Latinoamericano en San Isidro con Ajuste Fiscal justo cuando empezó la pandemia, pero poder correr allí con público es algo completamente diferente. Es muy emocionante ser parte de una fiesta como lo es la jornada del Pellegrini, en un hipódromo tan especial como ese. Fue una semana muy disfrutable con todo el equipo, compartiendo con colegas y amigos como Luis Cáceres y Yair Pereira. El caballo hizo una gran carera, fuimos cuartos y con un poco más de suerte pudimos ser segundos, pero son cosas de las carreras. Lo importante es que fue una experiencia que nos sumó mucho desde lo deportivo desde lo personal. 

-En medio de todas estas buenas, de todos los viajes, te tocó una de las feas que fue perder el Ramírez por muy escaso margen con Olympic Harvard…

-El Ramírez me dolió mucho, me amargué. Sou muy autocrítico, puedo ganar cinco carreras en una reunión que si pierdo una que tendría que haber ganado me quedo pensando en esta y no disfruto las ganadas. Este Ramírez me va a costar mucho tiempo para digerirlo, más allá de que de inmediato el cuidador me dijo que eran cosas que pasaban y que los propietarios me dieron su apoyo. Pero la verdad es que la carrera tuvo un desarrollo perfecto y cuando voy a definir en los 300 metros se me cae el látigo; hasta el día de hoy no sé que pasó, todavía no me lo explico y todavía estoy amargado. Por supuesto que después le fui a dar un abrazo a Pablo Rodríguez, porque se lo merece y tenemos una linda amistad. Perder un Ramírez siempre duele, pero si pasa algo así es más bravo de digerir. 

-Lo bueno es que tenés revancha rápido con Olympic Harvard, porque van a ser de la partida en el Longines Latinoamericano

-Así es, será otra linda experiencia, nunca corrí en Chile, un nuevo país, un nuevo hipódromo. Olympic Harvard se merece por su trayectoria y por su corazón que le vaya bien, ojalá tengamos suerte y hagamos una gran carrera. Hay que corregir errores, ajustar detalles e ir por una nueva oportunidad, las ganadas se disfrutan y de las perdidas se aprenden. 

-Fuiste cumpliendo objetivos, llevas a tu departamento, Durazno, siempre muy presente y visible, alguna vez te paras a pensar ¿como aquél gurí del interior llegó a Dubai o a correr un Pellegrini?

-Caés en la realidad cuando te llegan los mensajes de gente que te conoce de toda la vida, que te vio crecer en El Carmen y en Durazno, o que acá en Maroñas estuvo desde los inicios. Ahí es cuando uno se pone a pensar y a veces cuesta creer todo lo que se ha logrado. 

-Todo pasó en apenas 10 años y el fin de semana pasado llegaste a los 1000 triunfos oficiales en Uruguay, un numero muy significativo, en especial en un turf del tamaño del local…

-No soy de seguir mucho los números, me entero por la prensa cuando publica, pero ahora Emilio, mi hijo mayor, estaba al pendiente. Me pongo a pensar, sé que gané muchas carreras, que me fue muy bien pero cuando me enteré que eran 1000 me quedé pensando, me costaba creer que ya hubiera llegado y que sólo me haya llevado 10 años, porque acá corremos nada más que tres veces por semana. En cuanto a Emilio, él vive con mucha emoción mis carreras, si gano o si pierdo se emociona mucho, lo vive con intensidad; ahora le estamos haciendo los papeles para que se vaya conmigo a Arabia Saudita, que es algo que lo va a disfrutar muchísimo. Elias, el más chico es totalmente diferente, no está tan pendiente y lo vive mucho más distendido, pero ellos y mi señora son un puntal fundamental en mi carrera para ayudarme lograr las cosas que logro. 

-¿Sentis que estas en tu mejor momento?

-No es fácil ganar estadísticas en Maroñas, el nivel de los rivales es muy bueno. Eso lo marca el hecho de que jockeys con grandes campañas en el exterior hoy los ves que la tienen que pelear acá y eso dice mucho. Todos estos años han pasado cosas muy lindas que a te motivan para seguir trabajando y dando pelea cada día. La gran competencia que tenemos acá me obliga a mejorar constantemente y eso está muy bueno. Ahora, como contaba, el objetivo lo empiezo a poner afuera, disfrutar oportunidades que surjan, ganar experiencia, correr estas grandes carreras de forma puntual y quizás sobre fin de año pensar en hacerlo más a tiempo completo. La familia está motivada, me apoya, y vamos a aprovechar la chance.