A los 6 años, el hijo de Heliostatic alcanzó su mejor triunfo de la mano de una generosidad competitiva soñada

Lo único que le faltaba a la campaña de un caballo bárbaro como Hole In One era ganar un G1. Era el dato del moñito, la frutilla de la torta, y este sábado logró llenar todos los casilleros despachándose con una labor estupenda y que le permitió ganar el Gran Premio San Isidro (G1-1600 m, césped), una de las grandes carreras de la media distancia cada temporada en Argentina.

Como Pinball Wizard (Orpen), capaz de correr bien en diferentes superficies, trazados y distancias, el hijo de Heliostatic va redondeando un 2020 increíble más allá de la pandemia. Lo abrió ganando el Clásico Uruguay en La Plata, luego llegó tercero en el América (G2), volvió con una victoria en el Clásico New Dandy de Palermo y ahora se alzó con el San Isidro. Intratable.

A los 6 años, en la madurez, el caballo del Stud Tramo 20 dio otra muestra de su rusticidad siendo protagonista desde el salto, ubicándose a las patas de El Consorte (Grand Reward), que buscaba ser el segundo en la historia en ganar tan importante turno en años consecutivos, como Mangangá (Gulf Stream) en los ‘50.

Es dura la vida del puntero y, sin tantas libertades, la cosa se le complicó al líder. Rápido en la recta empezaron los problemas, cuando no sacó ventajas; y pronto tuvo a la par a Nacho Surge (Storm Surge) por fuera y a Hole In One en el medio, después de intentar pasar por dentro sin suerte.

Hubo lucha algunos metros, hasta que en los 150 el ganador sacó ventajas que en el disco estiraría hasta 3/4 de cuerpo sobre Nacho Surge. Atropellando, Chemin du Ciel (Equal Stripes) se coló tercero, bajando del podio en los tramos finales a El Consorte, todo tras 1m34s38/100.

No puede pasarse por alto en el excelente y permanente nivel de Hole In One el trabajo que en su preparación viene cumpliendo hace tiempo Gustavo Romero, el hombre que se hizo a la par del entrañable Ernesto, su padre, y que cada día que pasa reafirma todo lo mucho que sabe del oficio. También Juan Cruz Villagra desde sus riendas pone lo suyo, conociéndolo a la perfección, sabiendo qué y hasta donde puede dar; su tarde terminó con doblete de G1, dato fuerte para describir la actualidad del jockey.

Hole In One tocó el cielo con las manos. Era lo único que le faltaba para redondear una campaña soñada, plena de buenos momentos. Este sábado en San Isidro vivió el mejor de todos ellos. Y estuvo más que bien.