El Bosque atraviesa uno de los peores momentos de su historia; la Administración, como casi todo en el Estado, hace agua por todos lados, y jockeys y cuidadores están decididos a no correr ante la falta de cumplimiento de las promesas entregadas; entre ellos quedan los propietarios, que otra vez perderán mucha plata

LA PLATA.- A las 14,30 debería empezar la reunión de 11 carreras prevista para esta tarde en el hipódromo de esta ciudad, aunque nadie sabe o garantiza si eso ocurrirá o no. Los jockeys y entrenadores ya manifestaron que hoy no habrá actividad en el sur, pero las autoridades dijeron y comunicaron que todo se llevará a cabo normalmente.

Como siempre, en caso de perder, esos serán los propietarios. O no podrán ver a sus caballos en la cancha o movilizarán la estructura del día de carreras afrontando una pérdida elevada en lo económico, es la parte de la historia que nunca le importa a nadie, una situación particular si se piensa que son, en definitiva, una de las piedras fundamentales para que la rueda de la actividad gire.

Con absoluta razón, los profesionales elevaron una vez más su queja tras meses de no ser escuchados y decenas de promesas incumplidas por parte de una Administración que hace agua por todos lados, un tanto por el desprecio hacia la actividad que han mostrado (pese a las promesas del Gobernador Axel Kicillof de apoyar a la hípica) y otra tanto por el desconocimiento total del rubro de aquellos que ocupan los puestos más altos, meros representantes estatales que si tenían un lugar en Acindar o en el hipódromo era lo mismo.

La pista hace años es un espanto, y últimamente está peor. Las instalaciones se caen a pedazos, las luces no andan, los premios se cobran con dos o tres meses de demora, nadie sabe qué pasa con el dinero que debería llegar como parte del Fondo de Reparación, los jockeys no tienen seguro y la atención médica es precaria a más no poder; la empalizada es una trampa mortal derrumbada por los años y la falta de mantenimiento; los tractores y la rastra están “secuestrados” y así todo. Todo está mal en La Plata y está claro que así no se puede seguir.

Se sabe que en la Argentina la ineficiencia no es motivo para remover gente de sus cargos, por algo estamos como estamos. Pero se está llegando a un punto límite, y que entró en un terreno más beligerante después de que las autoridades suspendieran por un año al cuidador Nahuel Orlandi (h.) por un altercado verbal, en una sanción que fue mucho más personal y “limitadora” que justa.

Hoy no se pudo varear en La Plata, un verdadero despropósito, pues se estaba poniendo en condiciones de urgencia la pista. Más atado con alambre no se consigue. Una vergüenza, una pena para un hipódromo que hace poco había quedado nuevo y hoy es una ruina.