El jockey uruguayo resultó fundamental para el triunfo del hijo de Hurricane Cat en el Clásico Diamond Jubilee

Un aficionado, casi entre lágrimas, bajó corriendo desde la tribuna se pegó a la ligustrina que separa el Paddock del recinto donde los ganadores se sacan la típica foto y gritó: “Pablo: lo que te vamos a extrañar, crack”. El destinatario del halago era, por supuesto, Falero, el jockey uruguayo que aún en vísperas de su retiro sigue mostrando ese nivel fantástico en la montura de un SPC que lo hizo desde joven convertirse en uno de los más grandes de la historia, sino el mejor…

“El hombre” hizo otra vez magia, ahora, para posibilitar la victoria de Huracán Estival en el Clásico Diamond Jubilee (1000 m, arena), la carrera más importante de la tarde en Palermo y que recuerda al campeón del Príncipe de Gales que a principios del siglo XX ganó en Inglaterra las 2000 Guineas, el Derby, el St. Leger y el Eclipse Stakes y que fue un padrillo fenomenal en la Argentina importado en 1906 por el Haras Las Ortigas, aún activo, dicho sea de paso.

El hijo de Hurricane Cat y Emilita Halo (Halo Sunshine) vino cuarto por dentro y apareció en los 150 metros finales para “romper” la lucha que por el éxito sostenían a esa altura Romanticón Key (Key Deputy) y el favorito Tamagochi (Manipulator), segundo y tercero a la postre, respectivamente, a medio pescuezo y medio pescuezo. Elkhabar (Exchange Rate) fue cuarto a medio largo, con Che Evasor (Greenspring) corrió bárbaro en su reprise para ser quinto a medio cuerpo más, todo tras 54s36/100.

Para el pupilo de Héctor Sueldo, que fue criado por el Haras Melincué, fue el séptimo y más trascendente triunfo de su campaña sobre un total de 21 presentaciones, sin llegar jamás más allá del cuarto puesto y totalizando premios por 2.073.316 pesos. “Un poema” de números, como el que dibujó Pablo en sus riendas…