El entrenador argentino dio sus impresiones sobre la primera salida de la hiija de Pure Prize en los Estados Unidos, este sábado en Fair Grounds

Está abrigado; el viento sopla fuerte y frío y la espera pasa por que el sol empiece a calentar el clima en la zona de Fair Grounds, el hipódromo al que viajó desde Tampa Bay Downs, en Florida, donde Ignacio Correas (h.) instaló su base invernal por tercera temporada consecutiva. El entrenador argentino ya terminó su mañana de trabajo y atiende diferentes asuntos inherentes a su caballeriza.

Atraviesa sentimientos encontrados. Por un lado todavía está dolido por la lesión que sufrió The Great Day (Harlan’s Holiday) en la semana y que obligó, no sólo a su retiro del Fair Grounds Handicap (G3), que iba a correr mañana, sino a un parate que, se estima, será de seis meses.

Pese a la baja del caballo de Firmamento, Correas (h.) igual viajará hasta Fair Grounds, donde en la apertura del fin de semana presentará a dos de sus yeguas en el Albert M. Stall Memorial Stakes (1700 m, césped, US$ 100.000 en premios). 

Quick Witted (Afleet Alex) compartirá gatera con la argentina Irisa, a la que, por fin, le llegó el momento de mostrarse por primera vez en los Estados Unidos. Justamente la hija Pure Prize fue el motivo de una nueva comunicación con el profesional, para conocer su actualidad y las expectativas que rodean su actuación.

Ganadora del Clásico Bullrich (G2, e inactiva desde el 1 de mayo último, cuando quedó séptima en el Gran Premio Criadores (G1) de Palermo, la alazana que previamente atendió Agustín Pavlovsky tendrá 13 rivales, arrancará desde la puerta número 8, usará lasix por primera vez en su vida y llevará en la montura al experimentado James Graham.

Cuenta Correas: “En alguna carrera hay que empezar y a ella le llegó el momento. Está para correr bien y así debería ser, pero la carrera es bastante complicada”, cuenta abriendo la charla, luego, agrega: “Cuando llegó le costó mucho reponerse y por eso inmediatamente la mandamos 90 días al campo. Después, al regresar al stud, empezó con diferentes problemas que uno a uno fuimos recomponiendo hasta poder empezar a trabajar con ella de firme. Hoy está sana, la veo muy bien y esperamos que se comporte a la altura de las circunstancias”.

Confiesa Ignacio que tras sus primeros trabajos Irisa “no mostraba nada”, pero también que “Agustín me había anticipado que en la cancha de mañana no era muy trabajadora. Pero en sus últimas 4 partidas dio un salto muy grande y ya mostró condiciones; incluso, en la última, le salió un caballo cerca, se entonó y echó 47s clavados en la arena de Tampa, lo que es muy bueno”.

El hombre que proyectó al estrellato a Blue Prize (Pure Prize) analiza el Albert M. Stall Memorial con mayor profundidad: “Habrá mucha velocidad y eso puede favorecerla; en mi opinión la más brava es Mitchell Road (English Channel), una yegua de Bill Mott que ya ganó esta carrera hace doce meses y también el Gallorette Stakes (G3), en Pimlico. Es de correr adelante, asi que el desarrollo puede complicarla, lo que sería muy bueno para nosotros. No pensé que fuera a salir tan dura, pero así fue y ahora hay que correr para que Irisa reprise y así saber dónde estamos parados”.

Sobre la elección del césped para la vuelta, explica: “Ella ganó en las dos canchas en Argentina, pero la arena de Palermo no es igual a las de acá, que son mucho más sueltas y complicadas. Además, me da la opción de que si llueve y se pasa de pista puedo correrla igual”.

Correas presentará otra yegua argentina a su cargo este sábado, Joy Nidera (Fortify), que buscará la recuperación en un allowance optional claiming en el césped de Tampa Bay, por lo que la tarde será ajetreada.

Para el cuidador y para el turf argentino una nueva ilusión se pone en marcha con Irisa; el recuerdo de Blue Prize y la gran primera presentación de La Renoleta (Treasure Beach) todavía están frescos. Vaya si vale la pena seguir soñando con más victorias de los nuestros en el turf más competitivo del mundo.

Diego H. Mitagstein