El entrenador quería ver a Didia tomarse desquite de lo ocurrido en la Breeders’ Cup y en Gufstream Park lo concretó

Por Diego H. Mitagstein

Para Ignacio Correas (h.) el triunfo de Didia en la Pegasus World Cup Filly & Mare Turf Invitational Stakes (G2), del sábado en Gulfstream Park, en algún modo, fue sacarse una pesada mochila de la espalda. Aquella tarde en Santa Anita Park, con un desarrollo que no la ayudó, había dejado con la sangre en el ojo a su cuidador, que masticó bronca y espero paciente por la revancha.

Dicen que el desquite es un plato que se sirve frío, pero no fue el caso para Nacho, cuya sonrisa y su eufora tras la estupenda victoria de la hija de Orpen fue el más fiel reflejo de todo lo que le estaba pasando por dentro y eso es demasiado decir para una persona que suele guardarse para sí las emociones más que las broncas.

Sabía que tenía en sus manos una yegua buena, diferente, de esas que no aparecen todos los días, y necesitaba de una victoria semejante. Con su concepto sobre la crack siempre se jugó la patente, y está claro que sabía lo que hacía.

“Es un orgullo poder estar en este evento tan importante y más todavía poder ganar. Era nuestra primera vez en el segundo día más importante del año en Gulfstream Park, asi que más no podemos pedir”, fue su primera reflexión tras el inolvidable éxito.

Luego, sumó: “Le dije a José que venga cerca, y que no las deje ir demasiado. Vino quizás algo más adelante de lo que suponía, es cierto, pero los parciales no eran rápido. Cuando la vi ahí me dije que iban a tener que correr mucho para ganarle, porque tení todo en su favor. Lo que sí era seguro era que me esperaba un planteamiento de carreras completamente distinto al que hicimos en la Breeders’ Cup. Ella se tiene que relajar, es lo más importante, el secreto, después no importa el ritmo, lo puede manejar, y cuando vi que lo consiguió me quedé tranquilo. No vinieron tan rápido como esperábamos, por lo que José tomó la decisión correcta, sin dudas”.

Correas, que también ganó pruebas de grupo en los Estados Unidos con otros sudamericanos como Blue Prize (Pure Prize), Dona Bruja (Storm Embrujado), Fantasioso (Strategic Prince) y Kasaqui (Lasting Approval), entre otros, se ilusiona ahora con el siguiente paso: “Didia es una muy buena yegua e hizo lo que uno siempre espera de ella. No suele fallar, y nuevamente rindió. Esperemos que este año se le de un G1 en su campaña, que es lo que le falta aquí en los Estados Unidos”.

Sobre el futuro, el plan parece estar bastante delineado, siempre pensando en tener revancha en la Breeders’ Cup: “Sin estudiar demasiado el panorama, calculo que ahora iremos al Jenny Wiley (G1) de Keeneland en abril. Ella corre bien cuando está fresca y para esa carrera lo va a estar”.

Sobre el final deja un “Que me sigan mandando estos caballos” a modo de despedida. Fue su tarde soñada, ideal, la que buscó. Ahora sí, seguro, se sacó aquella espina de noviembre…