Ante tribunas repletas, llenas de emoción, el potrillo superó por la cabeza al campeón

Cuando uno se da cuenta la pasión que existe en la Argentina por las carreras de caballos y por los caballos de carrera se pregunta: ¿cómo puede ser que la cosa no funcione? Son pocas las actividades o deportes que pueden ofrecer un cóctel de sensaciones como lo hace el turf, mezclar la afición, la familia, el trabajo y la competencia con una precisión de laboratorio de forma natural. Transformar momentos, sembrar ilusiones. Cómo será de maravilloso que hasta los que pierden se van contentos. Aquello de “lo importante es competir” se hace carne adentro de un hipódromo. No en muchos otros lados se puede presumir de algo tan hermoso.

Pese a los escollos, a las zancadillas, a los innumerables defectos “propios”, la hípica sigue y sigue, y provoca momentos tan sensacionales como el que se vivió este sábado en el Hipódromo de San Isidro con una nueva versión del Gran Premio Carlos Pellegrini (G1-2400 m, césped), la carrera por excelencia aquí, la más importante de Sudamérica y el emblema de esta parte del planeta en el mundo.

Se llenaron las tribunas del coloso del norte; quizás, como hace mucho tiempo no ocurría. No hay que ir demasiado atrás para comparar: el contraste con la versión 2017 de este mismo clásico fue tremendo, para bien claro. Casi 40.000 personas pasaron un día fantástico y encontraron una recompensa enorme -y merecida…- de la mano de una carrera que lo tuvo todo y que consagró el nombre de Il Mercato, el potrillo cuya propiedad comparten Ricardo Benedicto y Julio Biancardi y que se quedó con la copa más preciada de todas poniendo alma y vida para derrotar a un gran campeón como Sixties Song (Sixties Icon), con el que Pablo Falero estuvo a punto de darse el gusto de ganar su último Pellegrini; a nada.

La ovación final de la gente fue un mimo para todos; una caricia para el alma y un hacerle sentir a cada una de las personas que dan vida al turf en la Argentina que es capaz de llenar el corazón. Fue para Il Mercato y el querible Juan Carlos Noriega; para Falero y Sixties Song y hasta para For the Top (Equal Stripes) y Endormoon (Endorsement), tercero y cuarto a nada. Todos se ganaron el aplauso.

La palabra clave en el salto a la gloria de Il Mercato fue riesgo. Hubo mucho más, claro, pero sin la firme decisión de Juan Carlos y Juan Sebastián Maldotti y de Juan Carlos Noriega de que esta vez no cabía otra opción que correr adelante, ninguna de las fotos se hubiera conseguido. Allí radicó el secreto, la razón por la que el potrillo criado por el Haras La Pasión ganó la copa más preciada de todas.

Era un sueño para ellos que perdiera el Nacional (G1), hace un mes en Palermo, pero ese tercero los golpeó, los dejó vacíos, los hizo pensar que no debieron resignar la habilidad del zaino de agrandarse adelante. Semejantes profesionales no iban a tropezar dos veces con la misma piedra; y no lo hicieron.

El vareo y el esmero de ese crack de la cuida que es Juan Carlos Maldotti fue aprovechado al máximo por el jockey cordobés, que convidó a Il Mercato en la partida hasta llegar a la punta, manejando luego el ritmo con mano maestra, ahorrándole energías en la curva (donde más fuerza hay que hacer), y reservándoselas para el derecho, donde todos sabían que el aluvión de rivales llegaría.

Disparó frente a las tribunas Il Mercato y fue otro movimiento decisivo. Por dentro, For the Top empezaba la remontada, Endormoon los acompañaba y desde la mitad del lote, tras una partida prohibitiva por lo abierta, Pablo Falero embalaba con todo a Sixties Song, que en el codo la pasó muy mal, recibiendo golpes de todos los colores, con alguna sensación de que podía irse al piso el algún momento. Incluso, dejando muchas de sus posibilidades.

Pero, puro corazón, campeón y campeón no se dieron por vencidos y fueron por la heroica, descontaron y casi que igualaron a Il Mercato, que respondió con clase para contener la carga y vencer a la dupla favorita por la cabeza, con For the Top a medio cuerpo en tercero y Endormoon completando la trifecta a 1 1/2 largo más, todo tras aceptables 2m28s52/100 sobre una cancha complicada.

Después, todo fue emoción, llantos y abrazos por ese triunfo resonante que tanto se buscó y con el que tanto se soñó. Benedicto y Biancardi -que también comparte la propiedad de Sixties Song, en una situación bien particular…- no podían hablar, Maldotti estaba emocionado como nunca y Noriega ofrecía todo su repertorio de festejos para saludar a las tribunas que los ovacionaron a todos, como correspondía.

El Pellegrini 2018 consagró a Il Mercato, pero también ratificó la clase de Sixties Song y de For the Top, tan merecedores de los halagos y hasta del propio triunfo como el vencedor. Sin embargo, por sobre todas las cosas, le dio al turf argentino una caricia invalorable en un momento difícil, quizás en uno de los peores años que a todos nos haya tocado vivir en la actividad, luchando y dejando energías para que quienes tienen el poder entiendan todo lo que hay puertas adentro de una actividad única. 

Quizás no hacían falta tantas palabras, ni ensayos ni reuniones. Con tan sólo haber estado en San Isidro este sábado hubiera sido una pavada comprender la lógica de los pedidos, los reclamos y la desazón. Por suerte estábamos todos; por desgracia, ellos, los que mandan, no.

Diego H. Mitagstein