El hijo de Australia dio el golpe de punta a punta en el Hardwicke Stakes (G2), dejando tercero al gran favorito Hurricane Lane

ASCOT, Inglaterra (Especial para Turf Diario).- Ballydoyle, Aidan O’Brien y Ryan Moore han brillado juntos con muchísimas estrellas enormes del turf mundial. El nombre de Broome seguramente no esté en ese firmamento, pero sí, cada vez que puede, el generoso hijo de Australia se las arregla para demostrar que corazón y talento son los estandartes de su gran campaña.

En una actuación sorprendente y espectacular, el zaino venció de punta a punta este sábado en el Hardwicke Stakes (G2-2400 m, césped), una carrera que tenía en la vuelta al ruedo del 3 veces titular de G1 Hurricane Lane (Frankel) a su principal atractivo.

Como había ocurrido en el Grand Prix de Saint-Cloud (G1) francés de la temporada anterior, el nieto de Acclamation volvió a hacerse inalcanzable para lograr un éxito de jerarquía, ahora adelantándose por 3 1/4 cuerpos a Mostahdaf (Frankel), que por otr 1 1/4 largo dejó tercero al favorito Hurricane Lane, que ya en la parte final del codo tenía problemas para avanzar para, una vez en el derecho, dar prontas señales de que no sería su día.

En la otra punta, Broome siguió galopando firme para recuperarse por completo de su flojo quinto de Alenquer (Adlerflug) en la Tattersalls Gold Cup (G1) del mes último en The Curragh, Irlanda.

Su éxito le permitió a Aidan O’Brien llegar a los 900 éxitos de grupo a lo largo de su trayectoria descomunal. “Realmente no tenía ese dato, pero soy un privilegiado de poder estar en la posición en que estoy, y un agradecido con cada uno en Ballydoyle y a mis jefes. Fue una brillante conducción por parte de Ryan con Broome. Ya tiene seis años y es llamativo verlo llegar a su mejor nivel con tan avanzada edad. Es hijo de Australia, muy bravo y me parece que esta temporada lo veremos como nunca”.

Moore, finalmente ganador de la estadística, agregó: “Creo que fue magníficamente preparado, con una máquina diferente a la que le habíamos visto siempre. Fue una gran alegría ganar el Hardwicke, porque siempre tuvimos mucha fe en él y en Del Mar la Breeders’ Cup se le había escapado por muy poco…”.