El alazán murió este sábado a sus avanzados 28 años en el Haras El Paraíso, su casa desde 2000; fue Campeón Padrillo y produjo a Life of Victory y Fire Wall, ambos consagrados como Caballo del Año

Por Diego H. Mitagstein

Incurable Optimist, el generoso y querible Incurable Optimist, partió hace sólo unas horas a galopar al Olimpo del turf. A sus muy bien llevados 28 años, murió este sábado en las instalaciones del Haras El Paraíso, su casa desde siempre, casi al mismo tiempo que su nieto Es de Temer (Il Campione) ganaba en Palermo el Clásico Intendente Melchor Posse (L), seguramente, como una despedida guiño del destino.

El alazán, que tuvo la gran responsabilidad en su momento de trabajar a la par del fantástico Intérprete, significó mucho en la vida de la cabaña de Victoria Pueyrredón y Pablo Duggan. Fue con su llegada que comenzó la larga y fructífera relación con el estadounidense John Benhrendt, cuando se creó el hoy reconocido Triple Alliance, que derivó en éxitos de todo tipo, y mojones como el arribo de Il Campion (Scat Daddy) y el fresco triunfo de su hija Edict en el Gran Premio Copa de Plata (G1). Fue con Incurable Optimist que esa sociedad hechó raíces tan fuertes como para ir creciendo con el paso de los tiempos, casi uniendo dos familias.

Hijo de Cure the Blues, uno de los continuadores de la línea paterna de Hail to Reason (Turn-To), como el mismísimo Southern Halo (Halo), en Miss Turlington (Seattle Slew), corrió para Behrendt en los Estados Unidos. Preparado por David Donk, ganó en 4 de sus únicas seis salidas, en una racha que incluyó conquistas en el Pilgrim Stakes (G3) y en el Generois Stakes (G3), en Belmont Park y Hollywood Park, respectivamente.

Prematuramente retirado de las pistas, ingresó a la reproducción para la temporada de 2000 en el Highcliff Farms de New York, para en el segundo semestre de esa misma temporada llegar a la Argentina y quedar radicado en El Paraíso.

Fueron, desde entonces, 22 temporadas consecutivas en servicio, muchas de ellas cubriendo yeguas también en el primer semestre para el propio Behrendt, revelándose como un caballo generoso y capaz de pasar a sus hijos capacidades para la distancia y la dualidad de correr en césped o arena, con preferencia para la primera de esas pistas.

Incurable Optimist fue Leading Freshman Sire en Argentina para 2004 y en 2008 fue consagrado como Padrillo del Año. Tuvo 1253 crías en el país, de las cuales 864 corrieron y 536 ganaron, un 62 por ciento, produciendo 35 ganadores clásicos y con ganancias por 164.865.071 pesos.

Varios de sus hijos hicieron historia, como Life of Victory, Caballo del Año y Mejor Fondista en 2008 y Mejor Caballo Adulto en 2008 y 2008, ganando los grandes premios Carlos Pellegrini (G1) y Copa de Oro (G1), este último por duplicado; Fire Wall, Caballo del Año, Campeón 3 Años Macho y Campeón Fondista en 2004, imponiéndose en los grandes premios Carlos Pellegrini (G1) y Provincia de Buenos Aires (G1); Inter Optimist, Campeón Millero en 2008 y titular de los grandes premios Joaquín S. de Anchorena (G1), San Isidro (G1) y OSAF (G1); y Brandyrun, que se impuso en el Gran Premio Enrique Acebal (G1).

El estupendo Bahiaro, Blue Dacnis, Bethysmal, Bungling Boy, Banganyiko, Best Guest, Lado Bueno, Belle Saison, Balandras, Super Optimista, Band Onthe Run, Blair Atholl, Back Story, Beat the Clock, Baader y Gran Diógenes fueron otros de sus hijos más destacados y que sobresalieron en el plano de los clásicos. 

Con algunas pocas crías todavía en competencia, ahora Incurable Optimist trasciende sobremanera en su rol de abuelo materno, habiendo dado ya 24 ganadores clásicos, entre ellos, Dalbornell (Don Valiente), que se impuso en el Gran Premio Miguel A. Martínez de Hoz (G1).

Sommerwind (Sebi Halo), Shades of Rose (Sebi Halo), El Comisionador (True Cause), El Darwin (Il Campione), Golden Roman (Roman Ruler), Sausalero (Sebi Halo), Musetina (True Cause), El Eminente (Il Campione), Sos Tan Sebi (Sebi Halo) y Laycan Blues (Le Blues) también son nietos del alazán vencedores clásicos.

Incurable Optimist deja una huella profunda con su muerte, y un recuerdo sentido y merecido para un caballo que nunca fue destacado en lo comercial, pero con haber fundado Triple Alliance y su enorme producción como padrillo y abuelo materno, se ganó sobradamente un lugar en la historia del turf argentino.