Con William Pereyra en sus riendas, venció sin atenuantes y le dio el doblete en la apertura de la Triple Corona a Roberto Pellegatta y Juan Saldivia

Ganar el Gran Premio Polla de Potrillos (G1-1600 m, arena) de punta a punta no es para cualquiera. Hay que ser bueno, veloz y resistente, y todas esas fueron las cualidades que mezcló Irwin para trepar al lugar principal del ránking de la generación 2018 en la carrera que el sábado en el Hipódromo de Palermo y bajo la lluvia marcó el inicio de la Triple Corona en su versión 2021.

Fue el telón más dulce de una tarde fantástica para William Pereyra y para Roberto Pellegatta y Juan Saldivia. El jockey, que pudo no haber estado presente justo en uno de los días más importantes del año por su inconducta del jueves en La Plata, finalmene zafó y vivió un día inolvidable, porque además se llevó el Gran Premio General San Martín (G1) con Special Dubai (E Dubai). Los cuidadores, en tanto,  hicieron capote en las Pollas, conquistando también la de potrancas con Carta Embrujada (Storm Embrujado).

Irwin coronó su evolución permanente con un triunfo resonante y sin discusión, dominando desde el salto y poniéndose cómodo arriba, tomándose revancha de Fiel Amigo (Violence), ahora cuarto, y volviendo a dejar atrás -por tercera vez- al todavía perdedor Storefront (Fortify), su escolta de nuevo, como había pasado hace unas semanas en el Clásico Miguel Cané (G2).

No importa si es césped o arena, o si la pista está normal o pesada, como en la Polla, la cuestión es que el zaino del Stud Volver al Futuro siempre tiene a mano una actuación generosa, pareja, superadora de lo que hizo anteriormente, acumulando cualidades de esas que sólo tienen los potrillos buenos, los que están un escalón por encima del resto.

El sábado podían dar dos vueltas más a la pista que a Irwin no lo alcanzaban. Estaba preparado para correr toda la tarde, y así lo hizo, primero manteniendo a raya a Fiel Amigo y Holi Rimout (Remote) que le pusieron presión por un buen rato y, ya en el derecho, comenzando a desprenderse paulatinamente desde los 400 metros finales, controlando sin mayores apremios la carga que por los palos desató Storefront, segundo a 2 cuerpos tras 1m35s5/100. Holi Rimout fue tercero a otros 4 largos y Fiel Amigo no tuvo la furia de sus conquistas anteriores para rematar cuarto a 9 del vencedor.

Favorito en totalizador y con 470 kilos de puro coraje, Irwin nació en el Haras Carampangue y es parte de la segunda generación de Seek Again (Speightstown), uno de esos padrillos a los que la pandemia atrapó con su camada debut en las pistas. Por línea baja, se trata de un hermano materno de la G2 Irisa (Pure Prize), todos desprendimientos de Ivory Saint, la hija de Sir Ivor que fue importada por la cabaña en 1995 desde los Estados Unidos.

La Polla de Potrillos tuvo en Irwin un ganador justo, merecido, valiente, rápido y llegador, y ahora el destino y el proceso selectivo ponen delante el Gran Premio Jockey Club (G1), con su posible regreso al césped y el salto a los siempre exigentes 2000 metros. Si lo encara, se cruzará con algunos de sus vencidos del sábado, pero también con oponentes nuevos y repletos de ganas de arruinarle el plato.

Los aguardará con su experiencia y su chapa, pero con su calidad y esa condición de dar un paso adelante en cada salida que viene siento una marca registrada en su vida. Irwin se llevó una de las copas más preciadas de todas con talento y se transforma en la ilusión del burrero en esa búsqueda del crack que se renueva siempre. Dependerá de sus propias condiciones y de su equipo que esto último se concrete o no. Lo bueno es que siempre hay lugar para soñar.