Con una victoria terminante en el Gran Premio Nacional (G1) se consagró como el crack de la generación; por 9 cuerpos le ganó a Storefront y dejó en claro que su calidad lo supera todo

Por Diego H. Mitagstein

La Triple Corona argentina debe ser de las más difíciles del mundo. Ya de por sí la serie tiene complejidades únicas, como disputarse sobre dos superficies distintas, y de allí que sólo un puñado la hayan podido unir a lo largo de tantos años. Pero para Irwin su trajinar por el trofeo más preciado del turf interplanetario fue todavía más difícil, y quizás allí haya que buscar las razones por las que no pudo igualar la hazaña de Forli (Aristophanes) o Yatasto (Selim Hassan); por las que se quedó a las puertas de hacer historia de la grande.

Su triunfo de este sábado en el Gran Premio Nacional – Copa Laboratorios Bagó (G1-2500 m, arena) de Palermo fue sensacional, terminante, una continuidad de una campaña hasta aquí formidable. También ganó antes la Polla de Potrillos (G1), abriendo la Triple Corona, pero el sueño quedó trunco cuando el mismo Zodiacal (Cityscape) que ahora llegó muy alejado lo pasó de largo en el Gran Premio Jockey Club (G1). A veces los caballos pierden porque otros son mejores, pero en el caso del hijo de Seek Again, pareció no ser así.

Habrá que buscar en los libros para encontrar un potrillo que a la hora de transitar la pierna de carreras más complicada de todas lo haya hecho con dos cuidadores y dos jockeys distintos -sin repetir dupla…- y con el éxito que lo hizo Irwin. Ganó la Polla con Roberto Pellegatta, Juan Saldivia y William Pereyra, pero para el Jockey Club ya estaba a cargo de Javier Fren, aunque repitió el jockey. Ahora en el Derby volvió a competir bajo las órdenes del joven preparador, pero en su silla lo tuvo a Francisco Leandro. Hubo 2 meses entre la primera gea y la última. Nada, pero demasiado para tantas ventajas.

Pellegatta, con la ayuda de Juan, ya habían hecho uno de sus grandes trabajos desarrollando a Irwin,y Fren confirmó que sabe perfectamente de qué se trata la profesión, como antes había sucedido con La Renoleta (Treasure Beach), potenciándolo ahora Pero, claro, los dos varean distinto, alimentan distinto, etc., y eso Irwin pudo haberlo sentido en la etapa intermedia de la serie, en esa derrota que hoy duele doble, y que hasta incluso pudo haber sido victoria. Leandrinho lo había debutado al crack, cuando fue segundo de Funky Boone (Daniel Boone), y ahora tuvo el mejor de los reencuentros para alcanzar su segunda copa en el Nacional, que antes había ganado con Miriñaque (Hurricane Cat) en 2018, que, paradójicamente, también se llevó la Polla y sucumbió en el Jockey Club de San Isidro.

Los detalles hacen y no son menores y, se insiste, quizás hayan sido la causa por las que hoy en Argentina no se está hablando de un triplecoronado, hecho que el turf no disfruta desde que en 1996 el inolvidable Refinado Tom (Shy Tom) hiciera tabla raza con “Valdi” en su silla y Roberto Bullrich dándole forma en las mañanas. Pasaron 25 años.

Irwin es el mejor y por tanta diferencia como grafican esos 9 cuerpos que le sacó al perdedor Storefront (Fortify) en el Nacional. Fue uno de esos triunfos merecidos, rutilantes, por el que hizo todo desde temprano marcando a presión al puntero Shy Friend (Equal Stripes), para en la recta dar un verdadero show y que mereció la ovación de las tribunas repletas de Palermo, una postal que se extrañaba.

Remató firme el zaino criado en el Haras Carampangue y sus 2m34s80/100 fueron de buena factura, pues la arena porteña hace semanas que luce revuelta. A 4 cuerpos más, Shy Friend completó el podio agotado, delante de Beatle Francés (Super Saver), Kodiak Boy (Treasure Beach), Zodiacal y Jenofonte Stark (Fortify), que terminaron en ese orden.

El final del proceso selectivo para los potrillos ya tiene a su gran campeón, indiscutido, el mejor por lejos. Ganó sobre 1400, 1600 y 2500 metros, sumó 4 triunfos y 3 segundos, logró éxitos de grado en el césped como en la arena, aunque pareció ser sobre esta última superficie donde rindió mejor, y ahora tiene por delante la opción de medirse ante los mejores caballos adultos en el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1) del mes próximo, de regreso al verde de San Isidro donde se le escapó la Triple Corona.

Lo esperan Cool Day (John F Kennedy), Village King (Campanologist), quizás Miriñaque (Hurricane Cat), y otra vez los 3 años que ya lo vieron de lejos varias veces. Después de lo que se vio en el Derby, Irwin es el gran favorito para la carrera más importante de todas. Para coronar un año increíble y ratificarse como un potrillo de cualidades únicas, capaz de superarlo todo, dentro y fuera de la pista.