Llegó a los Estados Unidos en abril de 2018 con su valija cargada de ilusiones, y hace dos semanas ganó su primera carrera

Para la gran mayoría de los hípicos argentinos el nombre de Isaías Ayala pasará totalmente desapercibido. Jockey, se hizo en las cuadreras entrerrianas, ganó algunas carreras en Córdoba y hasta corrió un par de veces en Palermo, mientras cursaba la Escuela de Aprendices en el Hipódromo de San Isidro.

Un día, siguiendo su instinto, haciendo caso a consejos y apelando a esa veta de aventurero que se le escurre en cada palabra, hizo el pasaporte, se tomó un avión y desembarcó en los Estados Unidos para cumplir su propio “sueño americano”.

Y allí anda por estos días Isaías, aprendiendo, creciendo y buscando su lugar en la hípica más competitiva del mundo, donde sobran las oportunidades, pero también a las que se accede sólo y únicamente a base de esfuerzo y trabajo.

Nacido en Gualeguaychú, pero criado en Ceibas, siempre en Entre Ríos, a los 24 años el profesional argentino acaba de alcanzar uno de los objetivos que se planteó cuando se decidió a partir hacia la aventura: ganar su primera carrera. Fue con Montmartre (Distorted Humor), del Haras Don Alberto y preparado por el ex jockey chileno Richard Castillo, hace un par de semanas en Belterra Park, el hipódromo de Cincinatti donde suele correr ahora con mayor asiduidad.

La de Isaías es una típica historia de turf, pero que para nada deja de tener su encanto propio. Visitas de chiquito al stud de Edgardo Traba en su Ceibas natal lo hicieron crecer la pasión por el caballo. Primero se subió al de andar, después galopó y un día decidió que quería ser jockey, y hacia esa ilusión partió…

“A los 16 años corrí mi primera cuadrera y a los 19 estaba en la escuela de San Isidro con Héctor Libré. Con el tiempo me empezó a costar el tema del peso y el profesor me contactó con Norberto Palavecino en Florida y me dijo que me fuera para allá, a galopar, a probar suerte, y que si podía correr mejor. No lo pensé dos minutos y a la semana ya tenía el pasaporte y todo medio armado para irme, para lo que me ayudó mucho Juan Suchecki. Pensé: Breeders’ Cup, Churchill Downs, las películas que había visto de Secretariat y Seabiscuit y arranqué”, cuenta Isaías desde su casa en Lexington, Kentucky, donde tiene su base.

Luego sigue narrando sobre su extenso periplo… “En Ocala conocí a Christian Domínguez y a través de él a Ezequiel Castro. Conseguí trabajo en Kentucky y me fui a Churchill Downs, donde María Sol Aller me dio para galopar y me ayudó a tramitar la visa de trabajo. Después de un año la conseguí y en Belterra Park me dieron la licencia de aprendiz. Y aquí estoy ahora, lleno de ilusiones…”.

Corrió en Belterra Ayala, que luego partió hacia Houston para pasar un trimestre corriendo. “Me daban caballos malísimos, pero que me ayudaron a aprender mucho; si hasta arrimé con algunos. Acá se corre distinto y todavía estoy buscando mi estilo, formándome, mirando y escuchando. Pero la mayor diferencia que noto es en el estado físico de los jockeys, es impresionante”.

Se le pregunta sobre si el peso sigue siendo un tema, y responde sin misterios: “Es algo con lo que voy a tener que luchar, pero ahora que estoy montando y compitiendo seguido se me hace más fácil. En Ohio tenemos 5 libras menos los aprendices, pero en Kentucky nos dan 10… Me cuido mucho, aprendí que es lo que puedo comer y que no y me gusta hacer ejercicio para estar bien”.

El argentino trabaja todas las mañanas en el The Thoroughbred Center de Lexington, sobre Paris Pike, unas cuadras antes de Gainesway Farm. Y explica las razones: “Acá hay muchos cuidadores chiquitos y que me dan posibilidades para correr. Kentucky es un circuito muy competitivo, al que no accedés fácil. Por eso corro en Belterra que se que voy a tener más posibilidades. Mi agente está en el centro de entrenamiento y eso es importante para tener más oportunidades”.

Por el momento, la “estadística” de Isaías en los Estados Unidos habla de un único triunfo en 53 carreras corridas, pero él está contento más allá de los números porque poco a poco su sueño se va realizando. “Por supuesto que si me hablás de ilusiones está correr el Kentucky Derby o una Breeders’ Cup, creo que a cualquiera de mis colegas se le pasaría lo mismo por la cabeza. Pero también tengo la esperanza de convertirme en entrenador en el futuro, porque es algo que me gusta mucho”.

Varias veces durante la charla el jockey dice “tener la valija lista para viajar donde haya una chance de correr”, además de guardar bien adentro la ilusión de volver y poder correr en su país: “Cruzar adelante en San Isidro sería inolvidable”, dice. 

Por estos días Isaías está en cuarentena, y cuenta: “En estas últimas semanas empezaron a tomarse en serio el tema del virus y los hipódromos se pusieron más duros. Yo vivo en Kentucky y corro en Ohio, un Estado diferente, por lo que necesitamos tener el test negativo. Me tendrían que haber dado el resultado el martes y me lo dieron el miércoles. Salió negativo, pero igual me pusieron en cuarentena. Tenía varias montas esta semana, pero no podré competir. Para el 28 me dijeron que ya iba a estar todo ok, asi que será cuestión de esperar”.

Isaías Ayala armó la valija y en abril de 2018 llegó a los Estados Unidos repleto de sueños e ilusiones. A los 24 años busca sus oportunidades, trata de aprovecharlas y tiene la esperanza de ganarse su espacio. Dice y repite que le falta aprender un montón, como así también que le sobran ganas para hacerlo. “Estoy feliz, contento, recorriendo lo que puedo. Es lo que vine a buscar y acá estoy, haciéndome camino al andar…”.