De punta a punta, la hija de J be K construyó una victoria notable en el Clásico Omega (G2)

La decisión de J be Mallorca para jugarse desde el vamos le valió este sábado una recompensa gigante con la notable victoria que alcanzó en el Clásico Omega (G2-1600 m, césped), parte de la fantástica propuesta que ofreció el Hipódromo de San Isidro y que estuvo encabezada por el Gran Premio 25 de Mayo (G1).

Después de pagar el derecho de piso llegando tercera en el Clásico Círculo de Propietarios de Caballerizas SPC (G3), en la arena de Palermo, la hija de J be K demostró estar para grandes cosas en la división, despejando de un plumazo las dudas que traía su regreso a la grama, la cancha donde había debutado allá por noviembre de 2019 llegando de las últimas.

En realidad, J be Mallorca mostró un cambio radical en su forma una vez que llegó al stud de Roberto Pellegatta y Juan Saldivia, no haciendo otra cosa más que crecer y encontrando su mejor labor hasta el momento ahora. Con un William Pereyra que manejó los hilos con habilidad, la representante del Stud Dark Horse fue concluyente en el derecho para acelerar a fondo y sacarle en el disco 3 1/2 cuerpos a la favorita Linda Isabelle (Cityscape), ténue esta vez, aunque volviendo a ser protagonista. La que sí voló bajo fue Tit Ruler (Roman Ruler), que había dejado tercera a J be Mallorca en el Círculo de Propietarios de Palermo, pero que ahora lejos estuvo de hacer daño en la recta, terminando quinta a 4 1/2 largos.

Criada en el Haras Santa Ana y con Summer Romance (Orpen) como madre, J be Mallorca irrumpió de lleno en la media distancia para yeguas y da la sensación de que todavía no llegó a su techo. Sin dudas, llegó para quedarse.