Tras 26 meses de inactividad, el caballo de Osvaldo Ottaviano volverá a la competencia este sábado, ya habiendo pagado la dura sanción que siguió al distanciamiento tras su última victoria

Por Diego H. Mitagstein

La historia de Jack of Hearts pareció terminar cuando allá por mayo de 2019 la alegría que generó en su gente ganando ni más ni menos que el Gran Premio Ciudad de Buenos Aires (G1) rebotó contra el análisis realizado en Francia por el Laboratoire de Courses Hippiques y que le costó, no sólo perder esa copa, sino una suspensión de 2 años y que sólo se cumplió el 31 de mayo último.

El hijo de Stay Thirsty hubiera tenido algún destino en el interior del país para competir “sin papeles”, o retirado casi obligatoriamente sino hubiera sido por la pasión de Osvaldo Ottaviano, su propietario, el hombre detrás de los siempre muy ganadores colores del Stud Elsie y que lo apostó todo por su campeón, que prefirió perder dinero (y mucho) con tal de darle la oportunidad de poder volver a correr y redimirse ante aquella “ofensa” del positivo, para que todos sepan que el zaino no necesita de nada ni de nadie para ganar.

“Tuvimos varios ofrecimientos en todo este tiempo. Nos dijeron que podía ser el próximo ‘Americano’ de la calle y mucha plata para venderlo. Pero mi idea de base son los hipódromos oficiales y el apego hacia mis caballos, mucho más en el caso de Jacks of Hearts”, cuenta Osvaldo, ya entusiasmado con que llegue el próximo sábado, el día en que el sprinter volverá al ruedo en el Clásico Diamond Jubilee porteño, donde actuarán varios de los mejores de la categoría en la actualidad, como Fondo Tropical (Zensational).

Desde aquella triste noticia, Jack of Hearts nunca dejó su box, quedando a las órdenes de Candelario Cáceres, que reemplazó a su entrenador previo una vez conocida la mala noticia. “Ni un sólo día dejé de verlo, de preguntar cómo estaba de salud y cómo andaba en su entrenamiento. Le decía a Candelario que tenía que tenerlo a punto como si corriera la semana que viene. Se convirtió casi en un ‘sermón’ para él desde el día 1”, recuerda entre sonrisas Ottaviano.

Criado por La Quebrada, y actualmente con 6 años recién cumplidos, hasta ese Ciudad de Buenos Aires Jack of Hearts nunca había fallado en 9 salidas, ganando los clásicos Ciudad de La Plata (G2), Estados Unidos de América (G3) y Emilio Casares (L), y arrimando en otras carreras picantes de la corta.

“Pasaron 26 meses, en los que fuimos de la gloria a la desazón, hasta llegar ahora al regreso inminente. No será fácil el camino, lo sabemos todos, es mucho tiempo, pero ‘Jacks’ -como prefiere llamarlo de entrecasa- lo va a conseguir. Nos pusimos como meta llegar con el caballo en su máximo potencial al Gran Premio Maipú (G1), y este sábado daremos el primer paso”, suma el propietario, esperanzado al máximo en la clase y la velocidad de su caballo.

Se lo consulta sobre si se imaginó ya qué le provocará ver correr otra vez a Jack of Hearts, y confiesa: “Será una premio a la templanza y al deseo insoslayable de hacer historia con un caballo excepcional”. Osvaldo Ottaviano estará este sábado en Palermo con su familia para disfrutar de cada instante en la vuelta de su campeón, ese al que esperó con el alma y con la esperanza intacta de que su velocidad y su corazón puedan subsanar el error humano que lo privó hace más de dos años de ese momento de gloria máxima con el que todos sueñan.

Cuando le pregunten, amigo lector, ¿qué es la pasión por los caballos? Tenga a mano el ejemplo de Osvaldo Ottaviano y su entrega total para darle a “su” Jack of Hearts la oportunidad de volver a ser. No habrá muchos mejores en el menú. Una historia maravillosa, de amor y de turf, claro.