El potrillo de Las Monjitas, que venía de una interesante reprise, volvió a ganar y ahora apunta al Gran Premio 25 de Mayo (G1)

La versión 2023 de Jazz Seiver no deja de dar señales positivas. Después de una reprise que entusiasmó, el potrillo del Stud Las Monjitas dio este sábado sobre el césped del Hipódromo de San Isidro más señales positivas, ahora quedándose con el Clásico Porteño (G3-2400 m), la antesala de lo que será en poco más de un mes el Gran Premio 25 de Mayo (G1).

El paso del tiempo suele surtir efectos cuando hay clase para pulir, y en el caso del hijo de Super Saver está claro que por allí pasa la historia. Uno de los mejores 3 años de la última temporada, cuando ganó el Gran Premio 2000 Guineas (G1), en la misma cancha en que brilló ahora, el zaino poco a poco va mejorando desde su genio y permite que aflore su mejor versión.

Siempre fue un “temita” complicado de manejar la cabeza de Jazz Seiver, un mar de nervios en varias de sus carreras anteriores, pero, por suerte, parece ser una circunstancia ahora ya más lejana. Dejándose manejar, puede explotar al máximo el poder de su atropellada, como ocurrió en el Porteño.

En una carrera que se hizo en parciales razonables (25s36/100, 49s54/100, 1m14s69/100 y 1m39s19/100…), el pupilo de Carlos D. Etchechoury se mantuvo bastante lejos de lo que sucedía al frente, con Menino do Río (Fortify) corriendo en el primer lugar, marcado de cerca por Camus Superior (Vástago Salvaje), el favorito. Nunca presionó a fondo el alazán al grandote del Stud RDI, con el que Francisco Leandro fue ahorrando poco a poco energías vitales. A no menos de 10 cuerpos de aquellos vendría Jazz Seiver en el opuesto, siempre por dentro, sin perder un metro.

Los márgenes se empezaron a reducir en la curva, cuando comenzó una carrera distinta. Una vez en el derecho, Menino do Río disparó y Camus Superior duró poco como rival, creciendo abiertas las figuras de Jazz Seiver y del tordillo Pelo Platinado (Cima de Triomphe), que arremetieron con ínfulas.

Lo del puntero se pasó de valiente, pues sólo con una cuadra por recorrer cedió ante la potencia de un Jazz Seiver que hizo todo para quedarse con la victoria, y lo consiguió, de la mano de un Adrián Giannetti que si se trata de la larga y en San Isidro, es doble jockey. Hubo medio cuerpo de diferencia en el disco, con Pelo Platinado en tercero a la mínima ventaja y confirmando que en el pasto está su mejor versión.

Lejos, a 6 cuerpos, Camus Superior pagó la inexperiencia, el cambio de pista y el aumento de distancia. En otros tiempos, un ejemplar de su estilo hubiera transitado las condicionales un poco más, pero ahora, que ser ganador de un par de carreras se parece a un tormento para encontrar donde correr, las obligaciones trabajan antes de tiempo. El turf y sus dirigentes conspiran contra la formación de buenos caballos como corresponde, obligándolas a chocar de frente contra el tren.

Jazz Seiver, criado por el Haras Firmamento -de tarde por demás fructífera- dio otro paso grande hacia adelante, superó otro objetivo y ahora se embarcará en la misión 25 de Mayo, maduro, mejor, listo para enfrentar a los rivales más bravos a disposición.

El trabajo de Carlos D. Etchechoury por las mañanas rinde sus frutos y el potrillo responde, dando señales firmes. Lo hizo cuando reprisó y lo confirmó ahora en el Porteño. En la carrera patria, su atropellada se hará respetar y sentir, compita contra el rival que compita. Cuando un caballo viene en alza…