El caballo de Las Monjitas sobresale claramente en el Clásico Expressive Halo (L); Comopudosucederme va por el Jerry Honor

Parece que será sin lluvias la jornada de esta tarde en el Hipódromo de Palermo, aunque el agua que cayó por la noche y en la madrugada sobró para poner sus pistas en estado pesado. Entretenido por donde se lo mire es el panorama, con 16 carreras de por medio y 2 de ellas revistiendo carácter clásico.

Lo más trascendente lo aportará el Expressive Halo (L), que sobre 2200 metros y en el césped medirá caballos de 4 años y más bajo escala de peso por edad. Sin dudas la máxima atracción es la presencia de Jazz Seiver, uno de los mejores fondistas de la última temporada en el Hipódromo de San Isidro y que hará su debut sobre la cancha interna porteña.

Ganador del Gran Premio 2000 Guineas (G1) de 2022, anexó en 2023 los clásicos Porteño (G3) y Regimiento de Granaderos a Caballo (L), además de sumar varios arrimas antes de despedirse alcanzando un muy meritorio cuarto lugar en el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1).

El crédito de Las Monjitas no debería tener mayores inconvenientes para vencer a un grupo de escasos antecendentes, con Demostrame (Endorsement), El Muy Celoso (Aspire) y Hainak Jorge (In the Dark) como titulares de apenas una victoria, y Super Giaco (Supre Saver) con 3 discos condicionales en su cuenta.

Un rato más tarde, sobre el kilómetro de recta y en la arena, llegará el turno del Clásico Jerry Honor, bajo idéntica condición al Expressive Halo. Con 6 confirmados, Comopudosucederme (Compasivo Cat) puede tener la ocasión de volver al éxito, tras 6 figuraciones, la última de ellas en el Gran Premio Félix de Alzaga Unzué (G1), cruzando la meta cuarto de su compañero Arellano (Angiolo).

Le sale al cruce la buena de Piedra Preciosa (In the Dark), que se anima ante los machos tras 160 días de ausencia, habiéndose despedido superando ajustadamente a Glory Bomb (Hit It a Bomb) en el Clásico Condesa (G3).

Fresco ganador del Handicap Liloy, batiendo al bravo Qué Ta Güeno, y antes triunfador en una condicional, Dom Dorva (Storm Embrujado) sube en las exigencias buscando hacer realidad aquello de que no hay dos sin tres.